En el caso de los nacionalistas vascos el absurdo de la apropiación de símbolos es grandiosa, porque al tiempo que reivindican como propios los origenes de nuestro
pueblo, niegan que formen parte de él. Esta asombrosa contradicción, es la
fuente del estado de demencia y hostilidad en el que viven actualmente los vascos, seguramente similar al que han debido padecer en otras épocas y aún padecen hoy, otros apátridas del mismo o similar origen cultural o étnico que los vascos, como kosovares, judíos,
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