Por
San Miguel, “el agostero, en su
casa se ha de ver". Se llamaba agostero, a la persona que se ajustaba para trabajar durante el
verano, para un mismo amo. Generalmente era gente
joven, mozos, que venían a ganarse un jornal seguro; pero que lo tenían que sudar de valiente. El pobre, casi siempre se caía de sueño y en según que
casas, pasaba más hambre que el perro del dueño. A
Deza subían gentes del vecino
Aragón en donde los cereales no abundaban y las viñas las llevaban las personas mayores.
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