En España el Estado liberal trató de seguir el ejemplo uniformista de Francia, la senda abierta por la Ilustración y radicalizada después de 1789 con el rapport Grégoire "sobre la necesidad de destruir los patois y de universalizar la lengua francesa" y sus afirmaciones de que uno de los medios más eficaces para la movilización de los ciudadanos es promover el conocimiento y uso de una lengua nacional: "la unidad de idioma es parte integrante de la revolución". "El federalismo y la superstición hablan ... (ver texto completo)