Algunas veces en las que iba yo a cazar con mi padre y muchas de ellas por el monte de Torrijo, si parábamos por la causa que fuese y dejábamos las escopetas recostadas en algúna chaparra, me solía contar una historia que pasó en Torrijo. él mismo conocía a la víctima. Sucedió de esta manera: Era un molinero de este pueblo que casaba una hija. Dos días antes de la boda fueron a dar una batida de caza para tratar de alegrar el convite de la boda con unas liebres que esperaban matar. Entonces la invitación ... (ver texto completo)