Amigo Félix, eres la leche. Yo que me las prometía tan felices esta mañana -bueno es una frase hecha que tampoco corresponde mucho con la realidad mañanera- ordenando carpetas y desechando papeles (luego los echaré de menos, seguro) y ya me estás tirando de la lengua y, conociendo mi cárácter como conoces, pues ¡hala! a entrar al trapo. Es curiosos cómo la vida nos va haciendo no sé si evolucionar o involucionar con los años o ser más sabios o más tontos, pero lo cierto es que quizá sí más escépticos ... (ver texto completo)