Después de pasar el día, si es que el tiempo ha dejado y después de haber acabado las viandas y el café, poco a poco se comieza la
procesión en la que se baja
San Roque al
pueblo, por el
camino de la cuesta. Un año, recuerdo que la imagen del
Santo no se ancló bien a la peana y al comenzar la bajada del pairón se cayó al suelo y se esmorritó. No se hizo sangre ni sequejó pero dejó a todos boquiabiertos y sorprendidos. Y es que la verdad, con los años, el clavo ya está muy desgastado y es dificil
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