Este es uno de los dos campanillos, casi gemelos que hay en la ermita de San Antonio de Padua, de la Taranzana. Por cierto he de contar que de muchacho estaba yo empeñado en subir a tocarlos, en los dias de la novena y de la fiesta del santo y nunca me dejaron los chicos de la Taranzana que se creían y eran los amos: las dos cosas, pienso. Total que me tuve que abstener hasta que me llegó el día y este fue cuando yo tenía 70 años. Aquel día estuve en la Misa, el día 13 de junio y subí por fin y me ... (ver texto completo)