Me refiere el señor Algimiro, que era junto a su padre trillero de Cantalejo, que los
trillos que hacían eran de madera de
pino, ellos eran los únicos que los hacían de madera. Durante seis meses trabajaban en el
pueblo, luego viajaban durante otros seis meses por los
pueblos para venderlos.
La madera venía torneada de
fábrica, y las chinas de pedernal las traían de
Guadalajara.
Los bancos sobre los que apoyaban las tablas para elaborar los trillos se llamaban cárceles y eran dos. Las chinas
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