Taracena fecha las sepulturas con clavos en el siglo XII y XIII. Destaca siete esqueletos "que tangencialmente al cráneo y como dibujando su perfil acostado, de frente o de lado, tenían hincados cuatro, cinco o seis clavos recorriendo desde la protuberancia externa del occipital hasta la elevación frontal". En el tronco, brazos, piernas, pies y pubis (un caso) también había clavos.
Resume Taracena sobre la ubicación de los clavos afirmando "que sólo atravesaban paquetes musculares" (exceptuando ... (ver texto completo)
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