No es una victoria, es una derrota.
El eterno
camino del reformismo no multiplica panes ni convierte el
agua en vino.
Sobran los que pretenden hacer de esto un milagro, vendiendo por un trozo del
pastel su alma al diablo.
Siempre habrá una excusa con la que seguir excusándose cada vez. Un día la coyuntura, y otro día el pragmatismo... Debió haber sido una
estación de paso, y la han convertido en una de destino.
Concesión tras concesión, con paso firme a la desmovilización.
Concesión tras concesión,
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