Cuando en el pueblo se decía la fuente todos pensábamos en esta, de ella bebían (creo yo) 6 o7 mil personas allá por los años 50 y 60. Aquí se formaban unas colas en espiral, cántaro con cátaro que daba varias vueltas y según a que horas eran las muchachas (que aun no decíamos chicas) las encargadas de la tarea. No era raro que en la espera entre juegos y carreras algún cántaro acabara convertido en tiestos, o a causa de alguna discusión. Que por la tarde fueran ellas a la fuente seguro que sería ... (ver texto completo)