Encarna, estaba leyendo los mensajes de la fiesta de la Candelaria y pensaba hacer una explicación parecida a la tuya, pero no tan completa con esa vena catequista que te ha salido. En Pozo Alcón, cuando yo vivía allí, llevaban a los nacidos ese año a la iglesia y después repartían una gran torta de bizcocho. En un pueblo cercano, donde vivía una amiga mía, Cortes de Baza, hacían algo parecido y también soltaban unas palomas. La torta de la Candelaria que nos traía era riquísima, hecha por su madre.
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