Para la conciencia del ser humano:
Desde las copas de los
árboles los pájaros sacuden su vigília en direcciones contrarias, en el
mar se confunden el canto de sirenas con el grito de las bestias al parir sus desgarros.
Abajo, una pequeña
casa sin
patios ni
jardínes va acumulando sus ropas sucias con una sed desesperante.El perro parece enloquecer ladrando al
cielo sin saber qué ocurre, recostandose exhausto a un costado de la cama, jadeando ante el cansancio.
Entonces se abrieron los fuegos.
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