Para la conciencia del ser humano:
Desde las copas de los árboles los pájaros sacuden su vigília en direcciones contrarias, en el mar se confunden el canto de sirenas con el grito de las bestias al parir sus desgarros.
Abajo, una pequeña casa sin patios ni jardínes va acumulando sus ropas sucias con una sed desesperante.El perro parece enloquecer ladrando al cielo sin saber qué ocurre, recostandose exhausto a un costado de la cama, jadeando ante el cansancio.
Entonces se abrieron los fuegos.
Los hombres gritan y las mujeres lloran. Todo es confusión y terror. Por un instante ya no hay más cantos, ni sirenas, ni nada. Rompe el estruendo, los niños abrazan los vientres exclamando: "Mamá". Es ahora cuando las mujeres gritan y los hombres lloran, la naturaleza parece añorar sus cordura. Un olor penetrante e incorregible ingresa por las pequeñas ventanas de madera.
Todas las noches se repiten idénticas, un desquicio de mil y una noches. Viejas imagenes en formas de hongos se elevan hacia los infiernos, desde lo más negro e inflamable de los pensamientos humanos.
Por fin y con gran esfuerzo amanece. El día transcurre recogiendo los restos de lo que falta. Al caer la tarde las familias rezan y el perro observa inquieto todo aquello que se mueva un poco más alla del techo de la casa.
Ya es tarde y los presuntos ángeles nuevamente se enojan. Vuelven las sirenas. En un instante, la luz y el ruido ensordecedor lo abarcan todo, incluyendo las vidas de niños e inocentes personas.
Acaba de empezar otra noche más en el Líbano.
PAZ PAZ PAZ PAZ.
RESIGNACION Y PACIENCIA.
Desde las copas de los árboles los pájaros sacuden su vigília en direcciones contrarias, en el mar se confunden el canto de sirenas con el grito de las bestias al parir sus desgarros.
Abajo, una pequeña casa sin patios ni jardínes va acumulando sus ropas sucias con una sed desesperante.El perro parece enloquecer ladrando al cielo sin saber qué ocurre, recostandose exhausto a un costado de la cama, jadeando ante el cansancio.
Entonces se abrieron los fuegos.
Los hombres gritan y las mujeres lloran. Todo es confusión y terror. Por un instante ya no hay más cantos, ni sirenas, ni nada. Rompe el estruendo, los niños abrazan los vientres exclamando: "Mamá". Es ahora cuando las mujeres gritan y los hombres lloran, la naturaleza parece añorar sus cordura. Un olor penetrante e incorregible ingresa por las pequeñas ventanas de madera.
Todas las noches se repiten idénticas, un desquicio de mil y una noches. Viejas imagenes en formas de hongos se elevan hacia los infiernos, desde lo más negro e inflamable de los pensamientos humanos.
Por fin y con gran esfuerzo amanece. El día transcurre recogiendo los restos de lo que falta. Al caer la tarde las familias rezan y el perro observa inquieto todo aquello que se mueva un poco más alla del techo de la casa.
Ya es tarde y los presuntos ángeles nuevamente se enojan. Vuelven las sirenas. En un instante, la luz y el ruido ensordecedor lo abarcan todo, incluyendo las vidas de niños e inocentes personas.
Acaba de empezar otra noche más en el Líbano.
PAZ PAZ PAZ PAZ.
RESIGNACION Y PACIENCIA.