Todo tiene un principio y también un final, hubo momentos de disfrute, hubo un trabajo intenso, reconocido por unos, no tanto por otros, hubo sus dimes y diretes, el disfrute empezó a pesar como una losa, había ataques directos a la persona, a la personalidad, a la familia, al entorno, todo cambió, porque igual que las rosas se marchitan y solo quedan las espinas del tallo, así se transformó el personaje, solo queda el viejo gruñón, antipático, desconfiado, olvidadizo, enfin ese personaje que no ... (ver texto completo)
Como siempre ahora si que me acabas de sorprender, he de mirarme lo, leerlo y releerlo y luego sacar conclusiones por ahora la única clara que saco es que nos entamos haciendo mayores.