Gratamente sorprendido,
no sabía que así contabas,
los cuentos de la morería,
pero sinceramente decirte,
que sorprendido estaría,
si por la cuesta del fraile,
Abenamar subiría.
Qué bonito, te agradezco
que una mano me echarías
para poner la baranda
que tanto se merecía.
Seguro estoy, y pudiera,
que antes de llegar las brevas
una baranda sencilla
para agarrarme tuviera.
Yo no puedo solicitar,
que me quiten la barreras,
pues la casa de mi Padre,
no está junto a la Iglesia.
Siempre habido clases,
aunque Yo no lo quisiera,
nunca podrán visitarme,
los que minusvalía tuvieran.
Todavía podemos soñar,
querer de alguna manera,
que un día seamos iguales,
en esto de las barreras.
M. Nieto de M. Rasca.
14/05/2012
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