Con ardor legionario y con el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Rouco, al frente, en pocos meses los obispos se manifestaron contra las bodas gays, contra la ley de educación y contra el laicismo que invade a la sociedad española. Contando con aquellos precedentes, cabía esperar que se les encontraría en alguna de las manifestaciones del sábado contra ETA. Al fin y al cabo, la vida humana merece el más unánime de los testimonios de respeto. ¿Cómo habría reaccionado Dios si después del asesinato ... (ver texto completo)