Buenas noches Antonia. felices sueños. un abrazo
El hipócrita

Era un padre muy anciano con dos hijos.
Uno de estos hijos era muy bondadoso, en tanto que el otro sólo había demostrado interés por el padre cuando necesitaba algo de él. El hijo bondadoso había cuidado con enorme cariño a su padre cuando estaba enfermo, en tanto que el otro hijo se había despreocupado de él por completo.
Cuando iba a morir hizo testamento en un pliego de papel, señalando que el ochenta por ciento de la herencia sería para el hermano bondadoso y sólo el veinte por ciento para el otro hermano. Pero he aquí que, por los caprichos imprevisibles del destino, una jarra de manteca clarificada cayó sobre el pliego del papel tras la muerte del anciano y los nombres de los hijos no eran visibles.
El hijo egoísta, gimoteando, fue al juez para decir que a él le habían dejado el ochenta por ciento de la herencia, porque había sido siempre un hijo modelo. Pero el juez no sabía que determinación tomar. Así que decidió no tomar ninguna resolución hasta que viese el asunto más claro.
Llegó el día del entierro. Como el anciano era muy querido, todas las gentes del pueblo asitieron al sepelio. El hermano bondadoso caminaba en silencio, sin aspavientos, sufriendo íntimamente su dolor; pero el hermano hipócrita daba gritos desgarradores, se golpeaba en el pecho y se desplomaba contra el suelo de vez en cuando para que los asistentes creyeran que sufría mucho.
Cuando el cadáver fue puesta sobre la pira funeraria, ambos hermanos comenzaron a llorar. Entonces sucedió un suceso portentoso: las lágrimas del hermano bondadoso se fueron convirtiendo en pétalos y los del hermano egoísta en piedras. Ni que decir tiene que a partir de ese momento el juez encontró elementos fiables con los que juzgar.
Maestro: no hay hipócrita tan perfectamente hipócrita que no quede antes o después al descubierto. ... (ver texto completo)
Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.
Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad.
El soñador que no se rinde a la realidad es el que puede emprender los más hermosos viajes..
Buenas noches Antonia. ¡Feliz descanso. un abrazo
Hasta mañana Sensi, que descanses un abrazo.
Buenas noches Antonia. ¡Feliz descanso. un abrazo
LA VACA QUE NO SE MOVÍA DEL CAMIÓN
Polonia, 2018.
En una granja al este de Polonia, una vaca llamada Wanda se convirtió en símbolo de resistencia… y de algo más difícil de explicar.
El día que el camión llegó para llevar al ganado al matadero, todo fue rápido. Los granjeros guiaban a los animales, uno por uno, sin mirar atrás. Pero Wanda, al llegar al borde de la rampa, se detuvo.
No embistió. No mugió. Solo se negó a avanzar.
Intentaron empujarla. No se movió. Le gritaron. Nada. Golpes, empujones, ... (ver texto completo)
Busca lo bonito de la vida y descubrirás porqué vale la pena vivir con el corazón abierto.
No tienes que ver toda la escalera, solo da el primer paso"
Todo experto fue alguna vez un principiante"
Se puede matar al soñador, pero no al sueño.
Buenas noches Sensi que tengas un buen descanso, hasta mañana un abrazo.
Feliz año nuevo, amigos y amigas del Foro.
¿Qué tal la cabeza?
Si sois de los que ayer acabó gritando versiones de rock de madrugada o bailando a Chayanne o abrazando una farola, problablemente hoy te sientas como si hubiereas atropellado a un camión en realidad.
Se llama resaca.
Hoy es 1 de enero de 2026
Feliz año a todos.
Ese día extraño en el que la gente se levanta con una fe casi mística en sus prepósitos, «Este año voy al gimnasio» «Este año dejo de fumar» este año fo...
Y aquí es ... (ver texto completo)
Había una niña que pasaba todas las tardes sentada junto al río.
No tenía móvil, ni mochila, ni amigos cerca. Solo una libreta pequeña, con la tapa arrugada y las esquinas comidas por la humedad.
Cada día, exactamente a las cinco, aparecía en el mismo banco de piedra. Miraba el agua durante un rato, escribía algo, y luego se marchaba antes del anochecer.
Al principio, nadie prestaba atención.
Hasta que una tarde de abril, Sandro, un jubilado que solía alimentar a los patos a esa hora, se sentó ... (ver texto completo)