Cojáyar, mi particular santuario de armonía y paz, aún no descubierto al turismo. Hoy quiero agradecer a las autoridades su estado de abandono, ya que ha permitido que recibamos una auténtica joya en costumbres, tradiciones y manera de ser auténticas del pasado, al mantenerla alejada del mundo. Prefiero su actual estado de "olvido" que las obras públicas al margen de sus necesidades. En la actualidad la distancia entre la administración y los moradores de Cojáyarse se ven incrementadas. De hecho ... (ver texto completo)