El
amanecer fresco a los pies señoriales de
Sierra Nevada, el olor inconfundible de la higera cercana a la
fuente, el cantar de las chicharras meciendo la
siesta, faldones negros velando por los nietos, la
tormenta de cochetes haciendo
camino al
Santo Cristo del Consuelo, el
rio... Las meriendas... La
noche... Las historias de miedo, las almas con pena, las
montañas, la
roca magica, la niñez.
Besos para todos compartiendo la misma esencia.