FREILA (Granada)

trillando
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Otro tópico caballeresco es el del héroe cortesano, que podemos entrever en el siguiente fragmento de la Alegoría del Monstruo Español,:

Al gran talibarín feroz persiano
el bravo Venusmarte lo tenía
de manera que el bárbaro inhumano
misericordia a vozes le pedía:
y al levantar el español la mano
a sus pies humillado se ofrecía,
el Monstruo lo conoce y da la mano
levantándole a fuer de cortesano.
Este condimento resultaría interesante, como indicamos anteriormente, por ser la ficción caballeresca la más leída por las mujeres del siglo XVI y XVII. La relación con el biblioclasmo y la demonización de las novelas de caballerías es evidente: “Una buena porción de las condenas de la lectura de los libros de caballerías se hace en virtud del hecho de ser leídos por mujeres, casadas y doncellas, y eso tanto en España como en otros países (...) No era sólo una construcción patriarcal: las habilidades ... (ver texto completo)
La virgo bellatrix provoca en el lector la sorpresa de lo inesperado, y cabe pensar que este motivo “supondría un aliciente para las propias mujeres, grandes lectoras de este tipo de libros, que sentirían la identificación de sus aspiraciones o de sus sueños con la libertad que representaban estas doncellas guerreras”. El tópico se evidencia en los siguientes pasajes:

Prosigue la batalla peligrosa,
suceden casos dignos de memoria;
vence a un jayán la griega valerosa,
lleva socorro al campo ... (ver texto completo)
Ferianisa guardia similitudes con Claridiana, la dama del Espejo de príncipes y cavalleros –novela de Ortúñez de Calahorra– cuando ésta se enfrenta al Caballero del Febo para probarse con él. Este travestismo genera confusiones, como el enamoramiento que siente otra mujer por la doncella disfrazada.
El motivo de la virgo bellatrix desarrolla la historia de una mujer que, por distintas circunstancias, viste los hábitos de caballero, encubre su propio sexo y practica accidentalmente la caballería. En este sentido, se opone a la naturaleza de la amazona, también arquetipo de la dama belicosa pero guerrera por educación, además de ser marcadamente andrófoba.
Sin embargo, también tenemos la contracara de la dama débil: Ferianisa encarna una auténtica virgo bellatrix, una doncella guerrera, variación de la figura de las míticas amazonas de la tradición clásica. Este tema estaba presente en el Libro de Silence, de Heldris de Cornualles –un relato de reminiscencias artúricas de finales del siglo XIII– que pasa tempranamente a los libros de caballerías del siglo XVI y se encuentra ya en el Platir, publicado en 1533.
Otro de los tópicos del género caballeresco es el motivo de la dama o doncella menesterosa que recorre el mundo buscando al caballero que la ayude a liberarse de un aprieto (parodiado en la figura cervantina de la Condesa Trifaldi). En la Alegoría del Monstruo Español, Velediana y Risarda son dos damas que solicitan ayuda a Venusmarte para rescatar prisioneros o cumplir diferentes pruebas de virtud.
La siguiente etapa del ritual es la invocación a las musas y la apelación a la patria, que aparece personificada en nuestra Alegoría:

Deidad del gran Segura, aquí atrevido
esto que adquiero, quiero declararte,
pues por ti gozo, gozo tan cumplido
que el desseo me sobra, obra y arte:
de ingrata, grata, que te muestres pido
si acaso valgo algo en invocarte
y en tu museo aseo y casto coro
reparo, paro y tu favor imploro. ... (ver texto completo)
El arranque o prótasis de nuestra Alegoría ya fue indicada (Las armas canto, ardides y bravezas / De aquel varón de príncipes espejo / Tan monstruoso de bélicas proezas...) Recordemos la prótasis del Orlando Furioso, donde se unen el canto de las armas y el de los amores:

Le donne, i cavallier, l´arme, gli amore,
le cortesie, l´audaci imprese io canto,
che furo al tempo che passaro i Mori
d´Africa il mare, e in Francia nocquer tanto,
seguendo l´ire e i giovenil furori
d´Agramante lor re, ... (ver texto completo)
En primer lugar, por la recuperación del ritual introductorio, cuyos orígenes a su vez se remontan a Virgilio. Éste se desarrolla en tres etapas: la prótasis o planteamiento argumental, la invocación a las musas y la dedicatoria al mecenas. Estos tres formantes, con variantes más o menos significativas, se encuentran en la gran mayoría de los poemas épicos del Renacimiento: son rasgos comunes entre la épica clásica y la épica italiana que, desde Ferrara, se expandirá luego por España.
Volviendo al patrimonio tradicional del que se alimenta nuestra Alegoría, existen aspectos estructurales, rasgos constructivos que la emparientan con los poemas italianos del canon de Ferrara, representados fundamentalmente por el Orlando Innamorato de Boiardo y el Orlando Furioso de Ariosto.
Entre los topoi del género encontramos los combates bélicos y los temas amorosos, los ritos de investidura, las treguas, justas y torneos. En relación a la guerra de persas y murcianos, nótese en los siguientes pasajes que –excepto por la ya indicada referencia autóctona al río Segura y alguna novedad léxica o retórica– sólo se desarrollan motivos e ideas ya presentes en el formato épico clásico, harto conocido y tradicional:

Unos en la campaña peleavan,
otros al fuerte muro se oponían
con embreados ... (ver texto completo)
En el argumento quinto de la mencionada Alegoría del Monstruo Español, Venusmarte escucha de boca de Pritilio la verdad de su ascendencia: Alcides, enamorado de Segura (una ninfa del río murciano) tras muchos inconvenientes mantiene relaciones íntimas con ella y, juntos, engendran a Alcisegur, el padre de Venusmarte quien resulta ser el bisnieto de Zeus (Júpiter, en la obra).
Sin embargo, de acuerdo con Rodríguez-Velasco, para que exista la nobleza no es sólo preciso pertenecer a un linaje sino ... (ver texto completo)
De todas maneras, el lector implícito que construye nuestro autor es un receptor culto, por eso la supresión argumental que supone la elipsis puede ser recuperada sin inconvenientes: el persa es vencido por el español porque éste hereda los atributos guerreros de los griegos, y porque actualiza la destrucción del imperio persa por las huestes de Alejandro Magno, en función de la alegoría ya explicada.
Así termina el libro. La confirmación de que se trata efectivamente del final está garantizada por la rúbrica con la expresión laus Deo tras la última octava. Sabemos que Cunedo siguió escribiendo después de la Alegoría: en 1644, su Elogio de Felipe III fue publicado en el taller de Juan Fernández de Fuentes, también en Murcia.