La siguiente etapa del ritual es la invocación a las musas y la apelación a la patria, que aparece personificada en nuestra Alegoría:
Deidad del gran Segura, aquí atrevido
esto que adquiero, quiero declararte,
pues por ti gozo, gozo tan cumplido
que el desseo me sobra, obra y arte:
de ingrata, grata, que te muestres pido
si acaso valgo algo en invocarte
y en tu museo aseo y casto coro
reparo, paro y tu favor imploro.
Patria mía invencible, oyd un poco,
si acaso digno soy de merecerlo
pues veys q (ue) sólo vuestro auxilio invoco
y que mi perdición està en perderlo:
dél, la materia es digna que aquí toco,
como noble y leal avéys de hazerlo
prestad fuerças (ò ilustre ayuntamiē to)
al son confuso de mi tardo acento.
Deidad del gran Segura, aquí atrevido
esto que adquiero, quiero declararte,
pues por ti gozo, gozo tan cumplido
que el desseo me sobra, obra y arte:
de ingrata, grata, que te muestres pido
si acaso valgo algo en invocarte
y en tu museo aseo y casto coro
reparo, paro y tu favor imploro.
Patria mía invencible, oyd un poco,
si acaso digno soy de merecerlo
pues veys q (ue) sólo vuestro auxilio invoco
y que mi perdición està en perderlo:
dél, la materia es digna que aquí toco,
como noble y leal avéys de hazerlo
prestad fuerças (ò ilustre ayuntamiē to)
al son confuso de mi tardo acento.