MÚSICA PARA UNA
VACA
Hace mucho tiempo, existió un músico muy célebre en China llamado Gong Mingyi. Era realmente magistral interpretando música clásica con un instrumento de siete cuerdas de seda. La vibración de este peculiar artilugio producía un dulce sonido llamado guqin.
Un día, se encontraba en medio de un
monte practicando con el instrumento musical, cuando, justo en un momento de serenidad y desconexión, vio pastando tranquilamente a una vaca.
–Tocaré para ella– se dijo el músico.
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