LA PROMESA
Esa mañana como todos los días antes de salir de mi
casa, me despedí de mi esposa con un beso y un " Te amo " ella sabía perfectamente que ese día yo dirigiría mis pasos a otro lugar, pero eso no le preocupaba en lo más mínimo. Me comprendía y conocía toda la
historia.
Pasé a la florería y
compré un ramo de rosas blancas, una veladora y me dirigí al panteón.
Caminé por el pasillo rodeado de tumbas, hasta llegar a una en especial. Dos Ángeles colocados en cada
esquina parecían
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