Siempre me llamó la atención tan buena costumbre. Doy por echo que hoy en día sea indiferente regalar ambas cosas a unas y a otros y no la florecita
para la mujer y el libro para el culto hombre.
Amiga Jana
Como comentan algunos del supremacismo catalán no tiene limites. Os podéis creer que el otro día se regalaron miles de libros entre ellos? Podían regalarse entradas para ver los
toros, pero no... prefirieron tirar de arrogancia y se regalaron libros.
Saludos. Aprendizdeescribidor