Los monjes benedictinos levantaron y custodiaron este templo desde el año 836 a 1853. Los monjes de Aurillac, que llamó Alfonso VI, permanecieron en el Cebreiro desde 1072 a 1487, fecha en la que los Reyes Católicos obtuvieron del Papa su anexión a San Benito el Real de Valladolid. Los monjes abandonan elCebreiro en 1853, como consecuencia de la desamortizaciónMendizábal.
O Cebreiro es un pequeño poblado de pocos vecinos, perteneciente al ayuntamiento de Piedrafita, de la provincia de Lugo junto a la de León. Su situación de coronación, y a la vez refugio del puerto natural de acceso a Galicia desde León, la convierte en la puerta del Camino de Santiago hacia su tramo final. Hoy día Cebreiro sigue siendo una pequeña aldea. Su gran tesoro es la Iglesia del milagro Eucarístico, de factura prerrománica, del siglo IX, con tres sencillas naves de ábsides rectangulares ... (ver texto completo)
Todos los caminos de Santiago: La denominación "Camino de Santiago" engloba a una serie de itinerarios. De ellos hay cuatro fundamentales. El Camino Norte y el Camino Francés entran en España por los Pirineos. El primero discurre pegado a las costas cantábricas de Francia y España y el segundo discurre un poco más al sur. Sus ramificaciones se extienden por toda Europa. Los otros dos grandes itinerarios a Santiago provienen del sur de la península y se fueron creando conforme se iban reconquistando ... (ver texto completo)
Protección bajo la que se habían situado los Caballeros Templarios en la figura de innumerables vírgenes con ese común significado. Las encomiendas del Temple casi invariablemente reciben el nombre de Santa María del Temple, al que se añadía o intercalaba algún nombre de población o característico de esa virgen local. Son vírgenes muy semejantes, tanto que podríamos afirmar que se trataba de un mismo modelo, una imagen en todo similar a la del Cebreiro, lugar que vamos a tomar de ejemplo de esa comunión ... (ver texto completo)
Lo cierto es que los templarios construyeron sus encomiendas en puntos clave del Camino, Camino que a su vez ya estaba trazado y en la mayor parte de los casos se limitaba a seguir las vías romanas, trazadas a su vez sobre caminos cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, o al menos en la de los más primitivos pobladores de nuestras tierras. Como veremos estas antiquísimas vías también estaban ligadas a no menos remotos cultos a las diosas madres, las diosas que representaban la tierra, la ... (ver texto completo)
Adentrarnos en O Cebreiro es como hacerlo en la Edad Media, una proximidad física que se vuelve temporal, quizá sería mejor decir atemporal, dejándonos en disposición de comprender que Camino, Templarios y Grial no eran cosas diferenciadas, sino interrelacionadas. Una explicación, y comprensión, más sensitiva que racional. Aunque todavía no sepamos exactamente el cómo ni el porqué.
Se ha escrito mucho sobre lo que realmente es o era el Grial, no menos sobre el Camino de Santiago y bastante más sobre los Templarios. Por tanto no vamos a hablar de estos temas por separado en este artículo, sino hacer notar la coincidencia del trío en una forma tan perfectamente simbiótica que se funden. Sobre todo en un punto en que, además, la belleza primitiva del paisaje, que se conserva casi como hace cientos de años, nos sumerge en un mundo que parecería reservado a las leyendas: O Cebreiro.
Sin embargo, cuando el gobierno egipcio acordó enviar los tesoros de Tutankamón a una exposición, organizada en Paris en 1966, Mohammed Ibraham, director de Antigüedades, soñó que se vería amenazado por males terribles si permitía que salieran del país. Luchó tenazmente contra la decisión, pero tuvo que acceder en el último encuentro en El Cairo ante las autoridades correspondientes. Cuando salía de la reunión fue arrollado por un automóvil y murió dos días después.
Durante los años que siguieron al descubrimiento de la tumba en 1922, más de una docena de personas, que de algún modo estuvieron relacionadas con ella, murieron de forma natural.
Peto hubo un hombre que jamás dio crédito a la legendaria maldición de los faraones, precisamente quien hubiera tenido más motivos para temerla. Fue Howard Carter, que murió en marzo de 1939 por causas naturales.
Richard Bethell, que ayudó a Carter a clasificar el tesoro, murió a los 49 años de edad, al parecer suicidado. Meses después, en febrero de 1930, su padre, lord Westbury, se quitó la vida en Londres, al arrojarse por la ventana de su habitación. En su dormitorio tenía un jarrón de alabastro procedente del sepulcro de Tutankamón.
Aubrey Herbert, hermanastro de Carnarvon, murió de peritonitis. Alí Farmy Bey, príncipe egipcio cuya familia decía descender de los faraones, fue asesinado en un hotel de Londres, y su hermano se suicidó. George Jay Gould, magnate de los ferrocarriles en los Estados Unidos, murió de neumonía después de haberse resfriado en su visita a la tumba, y el millonario sudafricano Wooll Joel murió de una caída.
Durante los meses siguientes de 1923 se atribuyó a la misma maldición las muertes de otras personas que visitaron la tumba.
Quizá lo más extraño de todo fue que, al examinar la momia de Tutankamón, los médicos hallaron una depresión en forma de cicatriz sobre la mejilla izquierda, en correspondencia con la picadura de Carnarvon.
El espíritu del faraón muerto, decían las gentes supersticiosas, había dejado caer su maldición sobre quienes violaron su tumba.
Cinco meses más tarde, lord Carnarvon, que entonces tenía 57 años de edad, recibió una picadura de mosquito en la mejilla izquierda. La picadura se le infectó y, debilitado por una septicemia, enfermó de neumonía. A la 1,55 de la madrugada falleció en un hotel de El Cairo, y en aquel instante se apagaron todas las luces de la ciudad. Simultáneamente, en Inglaterra, en ... (ver texto completo)
Los siniestros presagios tuvieron su origen en relatos no confirmadas acerca de una cadena escalofriante de acontecimientos que comenzaron el día mismo en que los dos arqueólogos y su equipo cruzaron por vez primera el umbral de la tumba, en noviembre de 1922. Se dice que cuando el último hombre volvió a la superficie se levantó una tormenta de arena, particularmente intensa a la entrada de la cueva. Seguidamente un halcón, emblema real del antiguo Egipto, sobrevoló la tumba y se dirigió hacia el ... (ver texto completo)