Hubo en Granada un pozo llamado Airón. Fue cegado definitivamente con la construcción de la Gran Vía. Su origen se perdía en la noche de los tiempos, quizá abierto por los iberos de Iliberri o por los primeros musulmanes; allí moraría el dios/demonio prerromano Airón, guardián de las aguas, ríos y simas. Pero también exigía su parte en forma de sacrificios animales y humanos. En la etapa musulmana se cuidaron de mantenerlo abierto para que por él eructase la tierra, expulsara sus gases, y minimizar ... (ver texto completo)