Leyenda el último ensueño de Manuelita
Cuenta la Sra. Laura Pérez de Oleas que Manuelita Sáenz estaba agonizando.
Llenos de fiebre, sus enormes ojos negros vieron un lucero errante. La enferma imaginó que era el alma de Bolívar diciéndole: -Manuelita, toma esta corona de rosas; Es la misma que tú me arrojaste desde un
balcón aquella mañana de mi triunfal entrada a Quito. ¿Recuerdas? - ¡Bolívar!... ¡Bolívar! -exclamó la moribunda, extendiéndole sus brazos. ¿Dices que estoy hermosa con este vestido
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