Me dirijo a todos los foreros conquisteños y del Horcajo en un estado de profunda melancolía, echo de menos mi barrio de la estación y, sobre todo, las diversas músicas que he disfrutado: la del bar de la piscina que durante la siesta nos amenizaba la misma procurando que se oyese, nítidamente, desde casa; la de la orquesta de la verbena, menos interesante por prevista y el no va más la de 10 o 12 coches tuneados con la que los jóvenes del botellón nos deleitaban hasta la aparición del sol.
Durante ... (ver texto completo)
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