LAS HISTORIAS JAMÁS CONTADAS:
Entre andenes de hierro y la
vía, el viejo
tren frena despacio al pasar, y en
Almorchón, con gran algarabía, comienza el partido que vamos a jugar.
No hay más afición ni otro latido que el balón rodando en la tierra, un
pueblo entero siempre unido que en cada encuentro vibra y se encierra.
Suena el silbato, la tarde se enciende, la única pasión se vuelve un clamor, y el alma del pueblo de golpe comprende: ¡el
fútbol aquí se juega con honor!
Entre locomotoras que
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