Muy bien Manuela, muy testimonial el relato que nos hace de tu
amiga Mari; supongo que toda su
familia se sentirá orgullosa de este pequeño y “emocionado”
homenaje que le has dado, con tanto detalle y con tanto cariño; (d. e. p.).
Al hilo sobre las referencias que haces sobre el
médico D. Arturo y su hijo, te voy a contar algo, que en mi
casa lo teníamos como refrán. Por supuesto yo tampoco los conocí, pero el hijo debería ser muy “exigente” con la
comida, hasta el punto que en su casa, cuando
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