Su pelo rizado se tornó aun mas, por la humedad del viento que le azotaba la bellisima melena que porta. Ella disfruto conduciendo mientras yo la observaba y acariciaba su cuello y su torso casi desnudo, a falta del sujestivo y precioso sujetador morado que hacia
juego con la gorra azul marino que sujetaba la esplendorosa melena. Las
noches estaban con ellos, "nuestro
bar", El Loro Azul, como en casablanca nos dejó de por vida el sabor, el aroma y el recuerdo de las noches mas bonitas, por ello:
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