EL FENOMENO COMARCAL
Pero si este fenómeno de la aldea leonesa, en su número, distribución y personalidad concejil, ofrece un interés sobresaliente, aún es mayor, a nuestro modo de ver, la peculiaridad que ofrecen, no los municipios en que ahora se agrupan las aldeas, sino las comarcas naturales, las pequeñas comarcas, tan caracterizadas, donde municipios y aldeas encuentran sus escenarios maravillosos. Estas comarcas no tienen una investidura administrativa ni política, ni responden a ningún género de divisiones territoriales organizadas por el hombre, pero encarnan magníficamente una comunión de caracteres físicos o geográficos y, aún más, una comunión de sentimientos, de aficiones, de ilusiones, en suma. Una comunión de querencias que se traduce constantemente en las conocidas expresiones, aureoladas del legítimo orgullo, que nos recuerda el maestro Berrueta: "Soy argollano", "soy cepedano"; "yo, maragato", "yo, de la Sobarriba", del Priorato, del Condado, de la Somoza, de Fornela; soy babiano, soy omañés, soy de la Tercia o de Luna o de Valdeburón o de Sajambre, de Ordás o de la ribera del Orbigo, de la Tierra de la Reina, de los Oteros del Rey, etc., etc.
En nuestro estudio "Valoración político-administrativa del concepto de comarca", publicado en 1971, intentamos, no solamente establecer el concepto de comarca, sino también las clases de la misma; todo y siempre bajo la intención doctrinal de promover una reforma del mapa político-administrativo de nuestros términos municipales. En síntesis, esa clasificación comprende la región, la gran comarca y la comarca natural ordinaria o "municipio-comarca". Hemos aludido alguna vez al caso leonés; puede perfilarse más; podemos partir de la provincia como provincia-región. Además del Bierzo cabria señalar como ejemplos de "gran comarca", las montañas del Nornoreste, y las del Nornoroeste, con una línea divisoria coincidente con el Valle del Bernesga, por La Robla, Gordón y La Tercia, hasta Pajares. Comprende prácticamente los partidos de Riaño y La Vecilla. El primero particularmente, en opinión de Cardenal y en el aspecto antropológico, se diferencia de todo el resto de la provincia de León. Las afinidades con él de las gentes del partido de La Vecilla parecen muchas. Etnicamente, sociológicamente, y en muchos aspectos del género de vida, las montañas del Nornoroeste son distintas, y se definen por los grandes valles de los ríos Luna y Omaña, es decir, el territorio que prácticamente comprende el partido de Murias de Paredes.
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