Donde no se conserva piadosamente la herencia de lo pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Un
pueblo nuevo puede improvisarlo todo menos la cultura intelectual. Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte mas noble de su vida y caer en una segunda infancia, muy proxima a la imbecilidad senil.
MARCELINO MENENDEZ Y PELAYO.