Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por cuenka:

Gobierno de Dato (1913-1917)
En 1913, Dato recibió el encargo de formar gobierno, lo que aumentó el retraimiento político de Maura y la división de los conservadores. Durante el gobierno de Dato estalló la Primera Guerra Mundial, en la que España mantuvo la neutralidad. La guerra benefició a la economía española, que vio aumentar sus exportaciones, pero la coyuntura favorable no fue aprovechada para propulsar con carácter definitivo la industria. El aumento de los precios no se vio correspondido ... (ver texto completo)
Gobierno de Canalejas (1910-1912)

Alfonso XIII con su primer ministro Canalejas, 1910
Las propuestas más avanzadas de transformación del sistema político liberal en una dirección democrática correspondieron a José Canalejas, presidente del gobierno entre 1910 y 1912, después de un breve paso por el poder del viejo liberal Moret.

Canalejas representaba la tendencia más izquierdista de las familias políticas dinásticas, liderando entonces el Partido Liberal Democrático. Frente a la posición ... (ver texto completo)
Gobierno de Maura (1907-1909)

Barricadas en Barcelona durante la Semana Trágica

De formación jurídica y con experiencia de gobierno, Maura fue uno de los políticos de principios de siglo que mejor captó la necesidad de afrontar cambios en el sistema de gobierno de la Restauración. Convencido de que era preciso incorporar nuevas capas sociales a la acción política (las llamadas «masas neutras»), afirmaba que era necesario «realizar una revolución desde arriba, para que no nos la hagan desde ... (ver texto completo)
Los primeros años del reinado
En los cinco primeros años del reinado se mantuvo la continuidad del turnismo, con la alternancia de gobiernos conservadores (1902-1905) y gobiernos liberales (1905-1907), pero la inestabilidad ministerial puso de manifiesto la crisis de jefatura en ambos partidos. Los conservadores, divididos entre Silvela y Villaverde, encontraron al fin su nuevo jefe en Maura. Los liberales, divididos entre Montero Ríos y Moret, acabaron encontrando en Canalejas su nuevo líder.
El nuevo intervencionismo regio
Alfonso XIII comenzó su reinado en mayo de 1902 al alcanzar su mayoría de edad. A diferencia de su madre, la reina regente María Cristina de Habsburgo, el nuevo monarca mostró desde el principio un interés por participar de manera activa en la política del país ejerciendo sus prerrogativas regias. Esto se tradujo en un intervencionismo constante en la vida política ordinaria, así como en las luchas internas de los partidos dinásticos. Las alternancias en el poder dejaron de ser producto de derrotas parlamentarias para depender de la voluntad del monarca, lo que permitió acuñar el término de «crisis orientales» (en alusión a la residencia del rey en el palacio de Oriente), como expresión metafórica de las crisis de gobierno. La intromisión del monarca provocó una crisis de liderazgo que fue uno de los grandes problemas del reinado.

Además, Alfonso XIII aprovechó su condición de jefe del ejército para establecer una relación directa entre la Corona y los mandos militares, que dejó en segundo término al poder civil. Esta trayectoria se inició ya desde su primer día de reinado, cuando logró que Sagasta le concediera la prerrogativa de los nombramientos y ascensos militares. ... (ver texto completo)
Decadencia del régimen
El régimen debía abordar una reforma constitucional profunda, capaz de adecuarse a las nuevas realidades. Pero los esfuerzos de regeneración interna fueron insuficientes y el sistema establecido por Cánovas se vino abajo a través de un lento proceso cuyos principales acontecimientos fueron:

El fin del turno pacífico de partidos.
La crisis de 1917, que provocó una honda conmoción política y social.
El golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, quien inició un período de gobierno dictatorial.
La desaparición de la propia monarquía, después de las elecciones de abril de 1931. ... (ver texto completo)
Vista interior del Senado durante una sesión en 1904

El reinado de Alfonso XIII se abrió bajo el pesimismo del «desastre del 98», lo que supuso un clima políticamente muy difícil y el ascenso de las fuerzas sociales y políticas antimonárquicas. Se intentó revitalizar la monarquía parlamentaria del régimen de la Restauración, pero con dos novedades: la intervención directa del rey en la política activa y la desaparición de los políticos que habían dado vida al régimen.

Por otro lado, la continuidad del sistema tuvo que enfrentarse a las nuevas circunstancias:

La corriente crítica del regeneracionismo, que evidenció la separación entre la España oficial, la de los políticos, y la España real, la que quedaba fuera del sistema.
Los regionalismos políticos, que aceleraron su desarrollo, especialmente el catalán, que se proyectó a través de la Lliga y del movimiento de Solidaridad Catalana, corriente regeneradora que encabezó Cambó.
El movimiento obrero, que se fortaleció al margen de la política oficial, dividido en dos grandes tendencias: una moderada, la del socialismo del PSOE y el sindicato UGT, y otra sindical, impulsada por el anarquismo y protagonizada por la central sindical CNT y por la FAI.
La inquietud del ejército, visible desde la derrota de 1898 y que, a partir de la exigencia de responsabilidades por el desastre, iba a plantear continuos problemas al poder civil.
La guerra de Marruecos, que constituyó un nuevo conflicto. Los acuerdos suscritos con Francia entre 1902 y 1912 fijaron la zona de Protectorado español en Marruecos. La ocupación militar comenzó en 1909, iniciándose una guerra colonial que duró hasta 1925 y provocó fuertes tensiones políticas.
El gran cambio social provocado por el crecimiento económico y demográfico.
El advenimiento de las masas, que, unido al sufragio universal, evidenció la estrechez del sistema.

Dentro de este nuevo contexto, la sociedad española se desintegró políticamente en una serie de dualismos: Monarquía-República, Centralización-Autonomía, Obrerismo-Burguesía. Las posturas enfrentadas se radicalizaron por el deseo de imponer la propia voluntad al contrario. ... (ver texto completo)
Estructura de la sociedad

Los días del abuelo, obra de S. Sánchez Barbudo, 1894

En el último tercio del siglo XIX se consolidaron las estructuras de la sociedad clasista:

Una clase dirigente, en la que se incluían los grandes terratenientes, los empresarios industriales, los banqueros y los funcionarios de alto rango.
Unas amplias clases intermedias, en las que existía una gradación económica e incluso de mentalidad. Así, la burguesía acomodada seguía las directrices de la clase dirigente. La pequeña burguesía, aunque pertenecía, junto con la clase obrera, a las capas populares, apoyó generalmente a las clases dominantes y burguesas.
La clase obrera, compuesta por trabajadores independientes y trabajadores por cuenta ajena. Su situación dependía del salario que recibían, siendo conflictiva para el obrero agrícola del sur y para el trabajador eventual de la industria ... (ver texto completo)
Evolución demográfica

La población de las ciudades españolas a finales del siglo XIX

La población española tuvo, entre 1877 y 1895, una etapa de desaceleración en su ritmo de crecimiento. Las guerras, las crisis de subsistencia, la emigración y la epidemia de cólera en 1885 fueron importantes frenos al crecimiento.

La tasa de natalidad era del 35 por 1000 en 1900. La de mortalidad también se mantuvo muy alta (28 por 1000 en 1902), lo que atestigua la persistencia de un modelo de sociedad preindustrial. El cambio de signo de los años finales del siglo señaló el despegue de la nueva industria.

Entre 1850 y 1900, la población urbana española se duplicó, siendo especialmente significativo el crecimiento en las capitales de provincia. Aun así, a finales del siglo XIX, solo Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga superaban los 100.000 habitantes.

Hasta principios del siglo XX no se produjo en España el despegue urbano definitivo. La mayoría de las ciudades, después de la desamortización, acometieron la realización de planes de ensanche, que eran diseños urbanísticos para organizar la ampliación urbana. El ejemplo más característico fue Barcelona. ... (ver texto completo)
Ocupación de la población
Hasta el año 1920, las actividades agrarias ocuparon a más de cuatro millones de españoles. De ahí el carácter netamente campesino de la sociedad y la importancia del problema agrario. Mientras un corto número de grandes propietarios absorbía el 25 % de la riqueza, la escasez de medianos propietarios (algo más del 3 %) no posibilitaba el equilibrio social. Una enorme masa de pequeños propietarios (cerca del 96 %) tenía niveles sociales y de renta muy bajos. La situación era especialmente lamentable en Andalucía, donde una oligarquía rural -nobleza y gran burguesía- se superponía a una gran masa obrera, sujeta a salarios muy bajos y a un fuerte paro estacional.

La población activa en el sector industrial se mantuvo en un porcentaje próximo al 15 %, con algo más de un millón de ocupados. En el sector servicios, situado en torno al 20 % hasta 1920, se produjo un incremento en los transportes y en las profesiones liberales ... (ver texto completo)
Durante el último tercio del siglo XIX siguieron operando los obstáculos que habían frenado el desarrollo de una economía moderna durante la época isabelina: limitada capitalización, suplida por inversiones extranjeras; falta de tecnología propia; escasez de fuentes de energía y crecimiento retardado del comercio interior.

Agricultura

La agricultura continuó siendo la base de la economía, ya que en 1900 el valor de la producción agraria representaba un tercio de la renta nacional. El minifundio ... (ver texto completo)
Consecuencias del desastre
Las consecuencias del desastre a medio plazo fueron relevantes:

La vieja presencia en ultramar se trató de sustituir con una mayor atención al norte de África. El control de la franja septentrional del reino de Marruecos se convirtió en una de las obsesiones del período siguiente. El africanismo sustituyó al colonialismo ultramarino y al «recogimiento» diplomático.
Finalmente, la pérdida de las colonias favoreció el viraje hacia el proteccionismo económico, que había ... (ver texto completo)
Últimos soldados españoles en Cuba, 1898

El siglo se cerró con el «desastre de 1898», que supuso para España la pérdida de sus últimas posesiones ultramarinas.

Guerra de Cuba

Con el Grito de Baire, durante las celebraciones de carnaval, en 1895, se reanudó la insurrección cubana. Tras la muerte de su organizador, José Martí durante las primeras escaramuzas, el movimiento independentista siguió bajo la dirección de Máximo Gómez y Antonio Maceo. A pesar de los intentos militares de los generales ... (ver texto completo)
Las reformas liberales
La temprana muerte de Alfonso XII, ocurrida en noviembre de 1885, abrió la regencia de su esposa María Cristina. Fue este el momento de verdadera consolidación del sistema canovista. El Pacto del Pardo, establecido entre Cánovas y Sagasta a la muerte del rey, determinaba una alternancia pacífica en el poder entre liberales y progresistas.

De esta forma, los conservadores cedieron el poder a los liberales, que llevaron a cabo, entre 1885 y 1890, una gran tarea de modernización del Estado, a través de importantes reformas:

El Código de Comercio (1885) y el Código Civil (1889), que regularon las relaciones privadas.
La Ley de Jurados (1887) y la Ley de Asociaciones (1887), que legalizó la formación de partidos políticos y de sindicatos obreros.
La Ley de Sufragio (1890), que implantó el sufragio universal masculino.

No obstante, la práctica del caciquismo siguió vigente en la vida política española. ... (ver texto completo)
Mitin obrero en el Teatro del Buen Retiro, Madrid, 1892

El movimiento obrero había dado sus primeros pasos en 1868 y había crecido amparado en la libertad de asociación establecida en la Constitución de 1869.

El italiano Fanelli, discípulo de Bakunin, organizó los primeros centros obreristas en Madrid y Barcelona, creándose la sección española de la Primera Internacional, que fue disuelta en 1874 por el general Serrano. En 1881, los anarquistas continuaron su camino al ser aceptada su legalidad ... (ver texto completo)
Nacionalismos y regionalismos
A finales del siglo XIX se produjo la eclosión de los nacionalismos periféricos en Cataluña, País Vasco, Galicia y la Comunidad Valenciana. Los regionalismos finiseculares fueron movimientos heterogéneos, cuyo nexo de unión era su crítica respecto del sistema de la Restauración, sobre todo en su concepción centralista del Estado.

Catalanismo

El catalanismo, a partir de la renovación cultural de la Renaixenga, promovió en 1885 la presentación a Alfonso XII del ... (ver texto completo)
El soporte social del régimen de la Restauración y de los partidos dinásticos fue la vieja oligarquía aristocrática y latifundista, más atenta a conservar sus propios intereses que a intentar nuevos ensayos de renovación política.

Esta oligarquía dirigió el sistema parlamentario, en una España eminentemente rural y analfabeta, arreglando las elecciones según las necesidades de cada momento. El sufragio era controlado en el ámbito de las provincias, por el gobernador civil y en el ámbito local ... (ver texto completo)
El ejercicio del poder quedó confiado a los partidos políticos. De este modo Cánovas, desde la derecha del régimen, y Sagasta, desde la izquierda, intentaron la consolidación del sistema por medio del turno pacífico de ambos partidos.

Partido Liberal-Conservador

Antonio Cánovas del Castillo fue el líder del Partido Conservador hasta su asesinato en 1897. Otras figuras relevantes fueron Francisco Silvela y Francisco Romero Robledo, quienes se disputaron la jefatura del partido una vez desaparecido ... (ver texto completo)
Puesta en marcha del régimen
Un Ministerio-Regencia presidido por Cánovas, en el que participaron figuras de procedencia política muy variada, abordó al principio varios aspectos de gobierno:

Preparó la llegada del rey Alfonso XII (1875-1885) a España y revisó la política del Sexenio Democrático. Restableció el matrimonio canónico, limitó la libertad de imprenta y prohibió que los profesores universitarios explicaran en sus cátedras doctrinas contrarias al dogma católico y al régimen monárquico. ... (ver texto completo)
La Constitución de 1876
Tras la Restauración, se convocaron elecciones para las nuevas Cortes Constituyentes que aprobaron la Constitución en mayo de 1876. Esta posibilitaba el gobierno de las distintas tendencias incorporadas al régimen y hacía recaer la soberanía en el Rey y las Cortes, que se estructuraban en dos Cámaras: el Senado y el Congreso de los Diputados. En la cuestión del sufragio, la Constitución remitía a futuras leyes electorales. Recogía la confesionalidad del Estado, que sería compatible con la tolerancia a otros cultos. En su título I, la Constitución definía los clásicos derechos y libertades individuales de forma muy parecida a la Constitución de 1869. ... (ver texto completo)
Sistema canovista
El sistema canovista se apoyaba en tres bases principales:

La teoría de la Constitución interna o histórica, que hacía recaer la soberanía en el Rey y las Cortes, dos instituciones avaladas por la historia.
El sistema de poder, que se articulaba en dos pares de fuerzas: las que encarnaban la soberanía, es decir, el Rey, que detenta la autoridad, y las Cortes, depositarias de la libertad; y las que realizarían la política, es decir, dos partidos que se turnarían pacíficamente ... (ver texto completo)
Bases del sistema político de la Restauración

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El Manifiesto de Sandhurst
El Manifiesto de Sandhurst sentó las bases del sistema político de la Restauración. El principio monárquico se definía en virtud de la legitimidad histórica...
Durante el Sexenio revolucionario, los partidarios de la dinastía borbónica prepararon la Restauración, que se vio facilitada por la abdicación de Isabel II en su hijo Alfonso (1870). Cánovas del Castillo, jefe del partido alfonsino, se esforzó en crear ... (ver texto completo)
Insurrección cantonal de Cartagena, 1874

La insurrección cantonal, iniciada en julio de 1873 en Cartagena por los republicanos federalistas intransigentes, se extendió por Levante y por Andalucía, donde aparecieron multitud de gobiernos autónomos que pretendían establecer el Estado federal. Al movimiento se unió la insurrección social de signo anarquista, que tuvo como foco más virulento la ciudad de Alcoy. Gran parte de España se fraccionó en pequeños estados, que a escala provincial, comarcal ... (ver texto completo)
El problema carlista

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La sucesión carlista en el siglo XIX
Carlos V. Fue el nombre y orden dinástico que adoptó Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII. En su tiempo tuvo lugar la primera guerra ca...
Desde 1868, el carlismo cobró nuevo ímpetu y se organizó en torno a Carlos VII, nieto de Carlos María Isidro, que atrajo a sus filas importantes sectores contrarios a la revolución. Tras las elecciones de 1872, en las que los carlistas perdieron la mitad de sus diputados, la tendencia favorable a la guerra, defendida por el general Díaz de Rada, se impuso a la mantenida por Nocedal, partidario de intervenir en el juego político.

De este modo se inició la tercera guerra carlista en Valencia y en el Maestrazgo, con inmediata repercusión en Aragón y Cataluña y una mayor virulencia en Navarra y en el País Vasco. Con la proclamación de la República, la guerra se avivó en la zona vasconavarra, en Cataluña y en el Maestrazgo. Era un problema cuya solución tendría que afrontar, como en el caso de Cuba, la monarquía de Alfonso XII.

La guerra concluyó en 1876 con la abolición de los fueros. Gracias a la presión de los liberales fueristas, en 1878 se estableció el concierto económico, según el cual el gobierno central y las diputaciones vascas fijaban el cupo con el que los territorios vascos debían contribuir a las arcas del Estado. Este sistema ha estado vigente desde entonces hasta la actualidad, salvo durante la dictadura franquista. ... (ver texto completo)
La guerra de Cuba

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El «Grito de Yara»
El 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel Céspedes se reunía en Yara (provincia de Manzanillo, Cuba) con otros independentistas para redactar un manifiesto qu...
En octubre de 1868 estalló en Cuba una insurrección armada, iniciada por Carlos Manuel Céspedes con el famoso Grito de Yara. Los insurrectos rechazaban su condición de colonia, denunciaban la opresión económica y pedían la participación en el gobierno de la isla.

Por un lado, se trató ... (ver texto completo)
Final de la República
Cuando las Cortes se reunieron de nuevo en enero de 1874, se produjo la intervención militar de Pavía, capitán general de Madrid, quien disolvió la Asamblea. El general Serrano comenzó entonces el cuarto ensayo político del Sexenio al asumir la presidencia del poder ejecutivo de la República, bajo el orden constitucional de 1869. Serrano mantuvo durante el año 1874 una República unitaria y conservadora.

El régimen republicano siguió en vigor casi un año más, pero los sectores ... (ver texto completo)
Primera República

Alegoría de la República, 1873

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Los presidentes de la República
La Primera República intentó, sin éxito, consolidar el régimen nacido en septiembre de 1868 a lo largo de sus once meses de existencia. La idea republicana no contaba con suficiente raigambre en el país y, por otro lado, los cuadros dirigentes se encontraban divididos en unitarios y federalistas.

La preocupación de Figueras, primer presidente de la República, fue reunir Cortes Constituyentes que definieran la nueva situación. Constituidas las Cortes en el mes de junio de 1873, la Presidencia de la República recayó entonces sobre Pi i Margall, partidario del federalismo. El proyecto de Constitución que Pi i Margall presentó a las Cortes, en julio, convertía a España en una República federal de diecisiete estados, pero no pudo aprobarse, ya que la insurrección cantonal, iniciada en Cartagena, obligó a suspender las Cortes y Pi i Margall tuvo que dimitir.

La República evolucionó hacia posturas más conservadoras, giro iniciado por el nuevo presidente, Salmerón, que se mostró dispuesto a terminar con la resistencia cantonal. Tras la dimisión de Salmerón en septiembre, Castelar practicó una política de autoridad encaminada a asegurar el orden y la unidad. ... (ver texto completo)
Embarque del rey Amadeo en el puerto de la Spezzia, Italia, 1870

Amadeo de Saboya entró en Madrid el 2 de enero de 1871, resuelto a cumplir con su papel de rey constitucional, pero las fuerzas políticas del régimen fueron incapaces de asegurar la estabilidad política. El asesinato de Prim, que se había convertido en su principal valedor, debilitó profundamente el régimen ya desde sus primeros tiempos y condicionó su desarrollo.

El gobierno de Amadeo I fue un intento fracasado de construir un ... (ver texto completo)
La regencia
Una vez aprobada la Constitución se estableció la regencia, de la que se encargó Serrano, mientras se encontraba un nuevo rey para España. La mayoría de los revolucionarios de 1868 se declaraban contrarios a la dinastía borbónica pero partidarios de la monarquía. Prim, que presidía el gobierno, acometió esta delicada misión, que quedó resuelta con la aceptación de Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II de Italia. Se barajaron varias alternativas. Las dos candidaturas más sólidas ... (ver texto completo)
La Constitución de 1869
Las Cortes quedaron constituidas el 11 de febrero de 1869, con una amplia mayoría para las fuerzas políticas que componían el gobierno. Serrano asumió el poder ejecutivo mientras una comisión, encabezada por Olózaga, redactó en breves días el proyecto de una nueva Constitución. En el debate parlamentario del proyecto brillaron grandes oradores, como Castelar y Cánovas.

La determinación del tipo de régimen -monarquía o república- y la cuestión religiosa fueron los puntos más debatidos. Al fin, la mayoría en las Cortes hizo triunfar los principios de la monarquía democrática, bajo el lema: «el rey reina pero no gobierna», mientras que la cuestión religiosa se resolvió con la aceptación de la libertad de cultos. Además, la Constitución de 1869 incluyó los principios básicos del liberalismo democrático:

La soberanía nacional, que reside en las Cortes y se traduce en el ejercicio del sufragio universal.
Una declaración exhaustiva de derechos individuales y libertades del ciudadano.
La descentralización administrativa y judicial, limitándose drásticamente los poderes de la Corona y dotando de independencia al poder judicial. ... (ver texto completo)
Final del reinado de Isabel II
La insurrección militar y la derrota en Alcolea de las tropas leales a Isabel II provocaron la huida de la reina a Francia y su destronamiento; además, se formaron juntas revolucionarias locales por todo el país.

El proceso era similar al que se había producido en 1854, pero la correlación de fuerzas era más favorable a una nueva generación de políticos progresistas y demócratas, como Práxedes Mateo Sagasta o José Ruiz Zorrilla. Estos formaron un gobierno provisional ... (ver texto completo)
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Un régimen democrático
La revolución de 1868 amplió la oferta política, marginó a los viejos moderados y favoreció una mayor participación ciudadana en la vida política. Esa nueva...
La revolución de 1868 se inició en Cádiz con un pronunciamiento militar, al que se unieron otras guarniciones del ejército y un amplio movimiento político y popular. Comenzaba así lo que para los coetáneos era una revolución «gloriosa», que habría de traer profundos cambios.

En el estallido de la revolución ... (ver texto completo)
Los perros tienen un oido muy fino ya lo sabes y lo pasan fatal tanto con tormentas como con fuegos artificiales. Tengo una perrita y la pobre cuando hay tormentas o hay fiesta con fuegos artificiales se mete donde puede, y lo pasamos fatal todos, viendola a ella.
Yo llevo varios días seguidos trabajando y estoy un poquito cansada, esta noche parece que se presenta un poco tranquila de momento, ya vermos como transcurre la noche. Besitos Begoña
La verdad los que teneis turno de noche y sobre todo los sanitarios, debe ser agotador, y sobre todo si la noche ha sido movidita.
Yo tengo amigos y familiares en este sector y la verdad, los turnos rotatorios nunca sabes donde estás.

Un saludo y te seguiré contando más chistes "pa que te ríasssssssssss"

rosa
22. Las babosas tienen 4 narices

23. Los búhos son las únicas aves capaces de ver el color azul.

24. Un hombre llamado Charles Osborne sufrió hipo durante 69 años.

25. Los diestros viven de media nueve años más que los zurdos.
Mardluna
Administradora
... (ver texto completo)
Y los ambidiestros cuanto vamos a vivir? jajajjajaj.

Saludos. rosa
* En 1740, en Francia, una vaca fue hallada culpable de brujería y colgada en público por ello.

* Los americanos compraron Alaska a los rusos por 7,2 millones de dólares en 1867.

* Una rata puede aguantar más tiempo sin beber agua que un camello.

* Las serpientes no tienen orejas, pero oyen con la lengua

* Un canguro no puede saltar si se le despega la cola del suelo
Esto de las ratas y las serpientes no lo sabía, que curioso ¿verdad?
Menuda adivinanza, jajjaja

Un saludo Casti.
rosa.
Los perros tienen un oido muy fino ya lo sabes y lo pasan fatal tanto con tormentas como con fuegos artificiales. Tengo una perrita y la pobre cuando hay tormentas o hay fiesta con fuegos artificiales se mete donde puede, y lo pasamos fatal todos, viendola a ella.
Yo llevo varios días seguidos trabajando y estoy un poquito cansada, esta noche parece que se presenta un poco tranquila de momento, ya vermos como transcurre la noche. Besitos Begoña
Anda! si nos gustan los perretes, ¿de qué raza es la tuya?

yo tengo una pareja de Collies rough, tambien tenía una samoyedo pero se murió este febrero pasado (cosas de la edad y de la vida).
Un saludo. ros
El zapatero en el portal, de Domínguez Bécquer

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El costumbrismo
El costumbrismo fue una corriente fundamentalmente literaria y pictórica, situada entre el romanticismo y el realismo. Con un estilo a veces crítico y a vec...
El romanticismo se fue adaptando a la mentalidad de la sociedad burguesa y derivó hacia el eclecticismo. La mentalidad positivista favoreció la evolución literaria hacia el costumbrismo y el realismo, que se inspiró en el análisis directo del mundo burgués.

Después de un período de influjo del utopismo social francés, la influencia alemana se hizo preponderante a través del krausismo. Desde su cátedra de la Universidad de Madrid, Sanz del Río se convirtió en el primer propagador de esta filosofía que propugnaba la tolerancia, la responsabilidad y la dignidad de la persona, buscó influir en un proceso de regeneración del país a través de la educación en dichos valores. ... (ver texto completo)
El romanticismo
El romanticismo, que fue el movimiento cultural más importante de las primeras décadas del siglo XIX europeo, se fue introduciendo en España a través de los propios literatos españoles exiliados, como Martínez de la Rosa, Espronceda o el Duque de Rivas.

El romanticismo puede caracterizarse por la defensa de la libertad creadora frente a la norma establecida por el clasicismo anterior; por la intuición, la pasión y el sentimiento que desbancan al frío racionalismo, y por el triunfo ... (ver texto completo)
El sistema financiero

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Las Bolsas de Comercio
En 1831 se estableció la Bolsa de Comercio de Madrid; esta se convertiría en un mercado especializado en la compraventa de valores, pudiendo autorizar opera...
El Banco Nacional de San Carlos, fundado en 1782, se encontraba en la quiebra a principios del siglo XIX y en 1829 fue sustituido por el Banco de San Fernando, que en 1838 centralizó las operaciones de crédito del Estado. Seis años más tarde se crearon el Banco de Barcelona y ... (ver texto completo)
La lentitud y las dificultades del proceso industrializador tuvieron una directa relación con la falta de articulación del mercado nacional. Estas dificultades para el comercio interno eran debidas, en gran parte, a la deficiente situación en que se encontraban las comunicaciones y los transportes en la primera mitad del siglo XIX.

Al siglo XVIII se le ha llamado el siglo de hacer caminos, por la labor entonces realizada. Las carreteras aumentaron a partir de 1840, calculándose en alrededor de ... (ver texto completo)
Desarrollo de la economía capitalista
Agricultura

La agricultura, principal actividad económica de España hasta entrado el siglo XX, experimentó en el tercer cuarto del siglo XIX un incremento de la producción, gracias a la ampliación de la superficie cultivada. La producción de cereales y de vino creció, permitiendo la exportación. El vino tuvo un magnífico momento en los sesenta, años en que la filoxera arruinó los viñedos franceses; los cereales encontraron una buena coyuntura exportadora ... (ver texto completo)
En España, la transición hacia el capitalismo se hizo mediante una reforma agraria liberal, vía de compromiso entre los poseedores de la tierra en el Antiguo Régimen y los nuevos detentadores del poder, la clase burguesa. El procedimiento implicó la abolición del régimen señorial y la desamortización de la propiedad vinculada.

Abolición del régimen señorial

Esta abolición cambió las formas de tenencia y explotación de la tierra. Las Cortes de Cádiz, por Decreto de agosto de 1811, abolían la ... (ver texto completo)
La sociedad española se configuró sobre la base de la propiedad privada y de las enormes desigualdades económicas y políticas.

Las clases medias posteriormente llamadas burguesía, que se vincularon a la conservación del régimen existente, constituían una pequeña parte de la población total y estaban integradas fundamentalmente por la antigua nobleza señorial y por la nueva burguesía.

Las clases bajas, compuestas en su mayor parte por el campesinado, sufrieron un rápido proceso de proletarización como consecuencia de la liquidación, a sus expensas, del régimen señorial. A partir de entonces se iniciaron las primeras agitaciones campesinas, sobre todo en Andalucía. En cuanto al proletariado industrial, la lucha por sus reivindicaciones fue poniendo en marcha el movimiento obrero en España.

Las relaciones sociales evolucionaron en dos claras etapas:

En las primeras décadas del siglo, la lucha contra el Antiguo Régimen coaligó a la burguesía y a las clases bajas.
Sin embargo, cuando el sistema liberal se consolidó a partir de 1837, se inició una segunda etapa en la que la burguesía se unió a la nobleza, fundiendo sus intereses y defendiendo el régimen contra las demandas populares: liquidación total de las supervivencias señoriales, redistribución de la tierra acaparada por la burguesía y abolición de las quintas y del impuesto de consumo. Tal programa, que rebrotó siempre en los momentos críticos, fue sistemáticamente reprimido. ... (ver texto completo)
El crecimiento demográfico español fue durante el siglo XIX menor y más lento que el de la mayoría de los países europeos. Así, se pueden apuntar los siguientes ciclos:

Hasta 1833, de escaso crecimiento de la población.
Hasta 1877, con una reactivación demográfica muy notable.
Hasta 1900, caracterizado por un estancamiento.

España pasó de unos 11 millones de habitantes en 1800, a unos 18 a finales del siglo XIX. Este crecimiento demográfico no fue homogéneo por todo el territorio. Hubo una ... (ver texto completo)
Reunión de progresistas en Madrid en 1863

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Principios del liberalismo doctrinario
Existencia de una ley fundamental escrita. División de poderes. Estructuración de órganos representativos basados en el sufragio ce...
La evolución de la sociedad hizo que dentro del liberalismo político aparecieran distintas tendencias.

Moderados
... (ver texto completo)
Un nuevo sistema político
Con la Constitución de 1837 y la posterior victoria sobre el carlismo, el sistema político liberal quedaba definitivamente establecido. Frente al absolutismo, el nuevo sistema político establecía la igualdad ante la ley y la participación política de los ciudadanos. En la interpretación de estos derechos y en su realización política concreta fue donde se definieron los dos partidos básicos del segundo tercio del siglo XIX: el Partido Moderado y el Partido Progresista. A la izquierda de estos últimos comenzaron a formarse los primeros grupos de demócratas y de republicanos, que quedaron marginados por el pacto constitucional de 1837.

No se trataba de formaciones políticas como las del siglo XX sino de incipientes partidos de notables, que carecían de organización permanente y disciplina interna. Sus miembros se aglutinaban en torno a un grupo parlamentario, ciertos órganos de prensa, algunas personalidades ilustres y determinados principios básicos, todo ello con un alto grado de flexibilidad. ... (ver texto completo)
Etapas del reinado
Isabel II subió realmente al trono en 1843, diez años después de la muerte de Fernando VII. Su reinado personal se prolongaría durante veinticinco años, hasta 1868.

Década moderada (1845-1854)

La llamada década moderada es el primer período de una época en la que un bloque oligárquico mantuvo el poder durante un cuarto de siglo sobre las bases de una particular concepción del Estado, y de una sociedad estructurada sobre la propiedad.

En 1845 los moderados lograron el poder. Isabel II encargó el gobierno a Narváez y Bravo Murillo. El Estado se reguló por medio de la Constitución de 1845, que establecía la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, elegidas por un sufragio muy restringido (0,8% de la población). El Estado se organizó de forma centralista, y buscó su consolidación con el respaldo de una parte del ejército. En 1851 se firmó el Concordato con la Iglesia, en el que serían admitidas las desamortizaciones pero España se reconocía como Estaco confesional.

La labor de gobierno se completó con una importante labor legislativa que buscaba unificar el territorio y acabar con las múltiples particularidades. Los nuevos códigos civil (1844) y penal (1848) y la reforma fiscal (1854) igualaban las leyes y los impuestos entre todos los territorios. El gobierno controlaba las provincias a través de las diputaciones provinciales y los gobernadores civiles. Se reforzó la seguridad y se limitó la libertad de prensa.

Bienio progresista (1854-1856)

Los últimos años del período se caracterizaron por el autoritarismo de los gobiernos, que dejaron de convocar las Cortes. En 1854 se produjo el pronunciamiento de Vicálvaro, dirigido por O'Donnell, que puso fin a la década moderada.

La revolución de 1854 tuvo además una fundamentación ideológica que se recogió en el «Manifiesto de Manzanares», inspirado por Cánovas y orientado a conectar con los progresistas mediante una serie de concesiones políticas.

La reina, sin otra salida, ofreció el gobierno a Espartero, quien, apoyado por O'Donnell, lo ocupó durante todo el bienio.

Los nuevos gobernantes se plantearon la realización de una nueva Constitución, que no llegó a publicarse; además se puso en marcha un nuevo proceso desamortizador, con la Ley de Desamortización General, de Madoz (1855). En conjunto se pretendió ampliar la participación electoral y las libertades ciudadanas.

La segunda mitad del reinado (1856-1868)

El binomio Espartero-O'Donnell terminó en el verano de 1856 y O'Donnell, solo en el poder, tuvo ocasión de poner en práctica su propia solución de recambio: la Unión Liberal. Se volvía a pretender una vía política centrista que superara la oposición entre moderados y progresistas. Más que un nuevo partido, se trataba de un conglomerado de políticos oportunistas que tampoco conseguirían poner remedio al agotamiento del sistema.

Entre 1856 y 1868 se alternaron en el poder la Unión Liberal de O'Donnell y el partido moderado de Narváez. En su primer gobierno, O'Donnell restableció la Constitución de 1845 con un Acta Adicional que pretendía liberalizarla. De 1858 a 1863, O'Donnell presidió el más largo gobierno del reinado, cuya labor más interesante fue la política exterior: expediciones a Marruecos, Cochinchina y México.

Entre 1866 y 1868 la monarquía entró en una profunda crisis. En 1866 progresistas, demócratas y republicanos firmaron el Pacto de Ostende, donde acordaron la expulsión de los Borbones y la democratización de la vida política.

El 18 de septiembre de 1868, la flota al mando de Topete se sublevó en Cádiz. Un manifiesto, cuyo grito de guerra era Viva España con honra, recogía las razones justificativas del levantamiento. Junto a Topete figuraban personajes militares de máximo relieve como Prim y Serrano, encargado este de dirigir el avance militar hacia la capital. El movimiento, conocido como la revolución «gloriosa», se fue generalizando por el país y la reina optó por huir a Francia. ... (ver texto completo)
La guerra carlista

La primera guerra carlista (1833-1839)
La muerte de Fernando VII en 1833 precipitó la guerra entre los partidarios de su hermano Carlos, a los que se llamó carlistas, y los partidarios de la reina Isabel. Don Carlos fue apoyado por los partidarios del absolutismo (nobleza, clero, algunos campesinos) y la reina por los liberales (gran parte del ejército, burguesía y clases populares urbanas).

Los carlistas tuvieron fuerza en País Vasco y Navarra, donde había grupos antiliberales ... (ver texto completo)
En 1833 murió Fernando VII y le sucedió su hija Isabel, con solo dos años de edad. Ante la minoría de edad de la reina, actuó como regente su madre María Cristina.

En un principio, María Cristina intentó conservar las prerrogativas del poder absoluto frente al liberalismo. Sin embargo, la necesidad de obtener el apoyo de los liberales para defender los derechos sucesorios de Isabel II frente a su tío don Carlos, la obligó a una apertura política, con lo que poco a poco se abrió paso el sistema político liberal.

Se promovieron así acuerdos con los grupos más moderados del liberalismo para introducir reformas que no cuestionaran los fundamentos del absolutismo. Fruto de esta colaboración fue el Estatuto Real de 1834 elaborado en el gobierno de Martínez de la Rosa, en el que se negaba a las Cortes la iniciativa legisladora y se consideraba su convocatoria como una gracia real. Las prometidas reformas no llegaron a realizarse. Se sucedieron las revueltas ciudadanas desde el verano de 1835 y, finalmente, tras el motín de La Granja (1836) se aceleró la ruptura entre absolutistas y liberales.

En este contexto nació la Constitución de 1837, de espíritu liberal reformador, que desmantelaba definitivamente la estructura socioeconómica del Antiguo Régimen con la supresión de los señoríos y el diezmo, y la desamortización de las propiedades de la Iglesia (desamortización de Mendizábal); pero que evitaba las propuestas del liberalismo más radical haciendo compartir la iniciativa legislativa a las Cortes y a la Corona. En consecuencia, la Corona obtuvo más poder que en la Constitución de 1812 y el derecho al voto quedó muy restringido. ... (ver texto completo)