Dímelo
Adrián entró enfurecido en su nueva habitación. ¡Odiaba las mudanzas! Otra vez tendría que conocer las calles y hacer amigos empezando desde cero.
Se asomó por la ventana observando la ciudad. A apenas unos metros, otro edificio robaba la luz del día proyectando su opulenta sombra sobre el suyo. Una de las ventanas del avaro edificio se abrió, y lo que tras ella vio lo arrebató de sus pensamientos; Una hermosa muchacha, tumbada en la cama, hablaba a su madre. Ésta le colocaba bien la ... (ver texto completo)
Adrián entró enfurecido en su nueva habitación. ¡Odiaba las mudanzas! Otra vez tendría que conocer las calles y hacer amigos empezando desde cero.
Se asomó por la ventana observando la ciudad. A apenas unos metros, otro edificio robaba la luz del día proyectando su opulenta sombra sobre el suyo. Una de las ventanas del avaro edificio se abrió, y lo que tras ella vio lo arrebató de sus pensamientos; Una hermosa muchacha, tumbada en la cama, hablaba a su madre. Ésta le colocaba bien la ... (ver texto completo)