¿Quién se acordará de mi?
Me encuentro muerto,
por las heridas del tiempo…
donde mi madre el recuerdo,
me hace renacer del polvo,
de la antiquísima tierra, pisada
por millones de personas, al paso del tiempo.
Un niño llora al ver, crucificado el
Pensamiento de la vida,
Un anciano reflexiona, sobre
La mítica batalla de Canna…
Vive en su sueño, realidad,
Respiración y mentalidad del anciano…
Pienso, actúo y guiño mi corazón
Para recordarme en la Legión Romana,
¡Oh desdichada Flora!
¡Quién se acuerda de mi muerte!,
Más que mi madre, el Senado Romano,
Mencionó que fui un héroe en la batalla,
¿Pero quién se acordará de mí?..
Al paso del tiempo, ¿Quién?
El humano cambia, el pensamiento de Balzac
Recae en mi mente, fui venerado
Por Dios, por Voltaire,
Daudet e inmortalizado por
Montenegro…
Ellos me recuerdan dentro
De sus obras ¿la batalla?…
Pero ¿quién se acuerda de mi?,
Solamente mi madre,
Solamente ella sufrió, cada
Herida penetrada en epidermis,
Desfallecida por la
Arena del sufrimiento y
El polvo de la soledad,
¡Oh Varrón!, morí en la arena
Por los romanos, pero ¿quién se acuerda de mi?...
Llora el niño al ver la imagen,
Un helicóptero sobrevuela
En el mar de mi cuerpo,
Un montañista trata de
Escalar el miedo…
Un poeta trata de
Escribir cuerpos celestes
de mugre…
Pero ¿quién se acuerda de mi?
Yo me acuerdo, cuando
Vivía en Dacia,
Mi tierra, mi tierra,
La tierra de la cámara
Sin agua, el cabello dorado
De la guitarra…
Los piratas en busca de su
Felicidad perdida en los bosques,
Los asaltantes de cerezas,
Los besos dados por las paredes
Mustias de una desolación enfurecida,
Y rencorosa de las mariposas…
Las mujeres que van por sus hijos
a la escuela…
¿Quién se acordará de mi?
Se acuerda mi madre el recuerdo…
¿Quién se acordará de mi?
Se acuerda el investigador
De las memorias de las ninfas
¿Quién se acordará de mi?
Lo recuerda el sacerdote
Tomando falo, frente
de una virgen, tomando
Poco a poco el coco
Del Monseñor Frender…
¿Quién se acordará de mi?
San Judas en su
Testamento apócrifo, perdido
En la inmensa variedad
de todas las mentes,
perdurables en la memoria
de los científicos…
¿Quién se acordará de mi?
Mi pueblo, mis amigos, mi esposa, mis
Hijos, dejados en aquellas tierras
Arenosas y dilapidadas por
El amor de un Sultán…
Mi madre se acuerda,
Cada noche, cada día,
A través de la perdurable
Enemistad del tiempo
con el espacio,
Con la abolición del amor y la amistad,
¡Oh gran, Legión Romana, sólo
Fuiste una Legión más entre los romanos,
que nadie se acordará
De ti dentro de un minuto, entonces:
¿Por qué diste tu vida por un pueblo?
Si hubiese sido mejor quedarse en casa
Y ver a los niños crecer…
¡Oh Legión Romana…
¿Quién se acordará de mi?!
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