Respuestas para Victoria Serna,:

La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo.
Sentí deseos de intentar que las personas prestaran atención a esta extraordinaria aventura por la que pasamos demasiado fugazmente: el grandioso misterio de la vida. Para experimentarlo, tal vez necesitemos volver a ser niños. Debemos despojarnos de nuestras costumbres mundanas y actuar como niños.
Si es una aventura miserable, todo el pueblo, toda la ciudad acude; pero si es un rayo de hermosura que viene a herir nuestro ojo, o un rayo de amor que viene a iluminar nuestro corazón, nadie se ocupa de ello.
La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo.
Soy el amor que pasa... pero soy el amor.
Si es una aventura miserable, todo el pueblo, toda la ciudad acude; pero si es un rayo de hermosura que viene a herir nuestro ojo, o un rayo de amor que viene a iluminar nuestro corazón, nadie se ocupa de ello.
La aventura pende del cuello de su rival.
Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí.
Para el filósofo, la muerte no es más que la siguiente gran aventura
La aventura pende del cuello de su rival.
Estar en medio de la vida requiere de aventura.
Para el filósofo, la muerte no es más que la siguiente gran aventura
La mismísima esencia de la aventura es la incertidumbre. Si alguna vez me caso, intentare, desde luego, olvidarlo.
Estar en medio de la vida requiere de aventura.
O acaso cierta noche de amor y de locura yo vivía un ensueño y... Y usted una aventura
La vida o es una aventura atrevida o no es nada.
Las cigarras van a la muerte y su canto nada nos dice.
O acaso cierta noche de amor y de locura yo vivía un ensueño y... Y usted una aventura
Creí que era una aventura y en realidad era la vida.
Seamos ese pedazo de cielo, ese trozo en que pasa la aventura misteriosa, la aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño.
Veinte mil personas sin abrigo la luna de verano.
Creí que era una aventura y en realidad era la vida.
¿Es posible que a pesar de las invenciones y progresos, a pesar de la cultura, la religión y el conocimiento del universo, se haya permanecido en la superficie que, después de todo, aún habrá sido algo; que se le haya recubierto de un tejido increíblemente aburrido, que le hace parecerse a muebles de salón en vacaciones de verano?
¡Las flores silvestres del verano! En saga las bellas mujeres de muchas tumbas.
Y pensar que pudimos enlazar nuestras manos y apurar en un beso la comunión de fértiles veranos...
¿Es posible que a pesar de las invenciones y progresos, a pesar de la cultura, la religión y el conocimiento del universo, se haya permanecido en la superficie que, después de todo, aún habrá sido algo; que se le haya recubierto de un tejido increíblemente aburrido, que le hace parecerse a muebles de salón en vacaciones de verano?
Ya no llores, Verano! En aquel surco muere una rosa que renace mucho...
Y pensar que pudimos enlazar nuestras manos y apurar en un beso la comunión de fértiles veranos...
Pide que el camino sea largo. Que sean muchas las mañanas de verano en que llegues, ¡con qué placer y alegría!, a puertos antes nunca vistos.
Ya no llores, Verano! En aquel surco muere una rosa que renace mucho...
¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.
Pide que el camino sea largo. Que sean muchas las mañanas de verano en que llegues, ¡con qué placer y alegría!, a puertos antes nunca vistos.
En la tierra jamás la poesía cesa: cuando, en la solitaria tarde invernal, el hielo ha labrado el silencio, en el hogar ya vibra el cántico del grillo, que aumenta sus ardores, y parece, al sumido en somnolencia dulce, la voz de la cigarra, entre colinas verdes.
¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.
En las orejas de mi avanzada edad las lluvias del verano desaguan por las canaletas.
Los insectos de verano caen muertos sobre mis libros.
A cada soplo del viento la mariposa cambia de lugar en el sauce.
En las orejas de mi avanzada edad las lluvias del verano desaguan por las canaletas.
Las montañas y el jardín se van adentrando hasta mi habitación en verano.
El aguacero de verano tamborea en la cabeza de las carpas.
Con las lluvias del verano. El agua estancada y el río se juntan.
Las montañas y el jardín se van adentrando hasta mi habitación en verano.
Una golondrina no hace verano.
Con las lluvias del verano. El agua estancada y el río se juntan.
Al borde de la muerte más sonora que antes las cigarras en otoño.
Tienes el corazón poblado de cigarras, y un parecido a muertas vihuelas desveladas, gran melancólica.
Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
En la tierra jamás la poesía cesa: cuando, en la solitaria tarde invernal, el hielo ha labrado el silencio, en el hogar ya vibra el cántico del grillo, que aumenta sus ardores, y parece, al sumido en somnolencia dulce, la voz de la cigarra, entre colinas verdes.
Como una mano sin dedos como un jardín sin recreo, así es como me siento yo el día que no te veo. (Anónimo)
Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
El mismo paisaje escucha el canto y ve la muerte de la cigarra.
Una cigarra canta frente a la casa vacía al último sol.
Los grandes episodios de la vida de las abejas, a saber: la formación y la partida del enjambre, la fundación de la ciudad nueva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
El mismo paisaje escucha el canto y ve la muerte de la cigarra.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza.
Las cigarras van a la muerte y su canto nada nos dice.
A la brisa, a la abeja, a la hermosa el rosal puede dedicar la rosa.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza.
Los almendros no han florecido del todo. Sonríe para que sigan floreciendo entre las mariposas de tus hoyuelos.
A la brisa, a la abeja, a la hermosa el rosal puede dedicar la rosa.
Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
Los grandes episodios de la vida de las abejas, a saber: la formación y la partida del enjambre, la fundación de la ciudad nueva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
Los almendros no han florecido del todo. Sonríe para que sigan floreciendo entre las mariposas de tus hoyuelos.
Al partir, las mariposas guían nuestras almas.
Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
Tiene la mariposa cuatro alas; tú tienes cuatro versos voladores; ella, al girar, resbala por las flores; tú por los labios, al girar, resbalas.
Al partir, las mariposas guían nuestras almas.
La mariposa confiada duerme en la campana del templo.
Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo.
La mariposa confiada duerme en la campana del templo.
De la mala hierba ¡Qué mariposa nació!
Tiene la mariposa cuatro alas; tú tienes cuatro versos voladores; ella, al girar, resbala por las flores; tú por los labios, al girar, resbalas.
Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo.
Durmiendo sobre la piedra mariposa, ¿Sueñas tú de mí el infortunio?
Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
En néctar de orquídeas la mariposa perfuma sus alas.
A cada soplo del viento la mariposa cambia de lugar en el sauce.
Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda, ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
Durmiendo sobre la piedra mariposa, ¿Sueñas tú de mí el infortunio?
Mariposa de otoño me dejaste sola entre los montes.
Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda, ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
Nunca toque el ala de una mariposa con el dedo.
De la mala hierba ¡Qué mariposa nació!