Diez años después, fue elegido tribuno de la plebe su hermano, Cayo Graco. Su posición era más radical: quería eliminar el poder del Senado y terminar con el predominio de los optimates. Su meta era una democracia según el modelo de Atenas, absolutamente igualitaria. Renovó la reforma agraria y logró que se aprobara la ley Frumentaria, que establecía la distribución de cereales a bajo precio entre el proletariado.