El acero empleado en la construcción del Titanic, si bien era el mejor que se fabricaba en ese momento, hoy en día es considerado de mala calidad debido al alto contenido de impurezas, lo que lo torna más quebradizo. Un impacto como el que sufrió el Titanic sobre una nave construida con aceros más modernos, solo hubiera significado un gran bollo en el casco de la nave, y a lo sumo, alguna perforación que no hubiera tenido consecuencias.