El último barco de la clase Olympic fue construido, como los demás buques de la clase, con la finalidad de servir en el transporte de pasajeros en el cruce interoceánico entre Europa y el principal puerto de los Estados Unidos, Nueva York. Como sus “hermanos”, Olympic y Titanic, fue pensado fundamentalmente en servir muy bien a los pasajeros de primera clase, para lo que se le pensaba instalar el mayor lujo conocido, además de contar con elementos tecnológicos de avanzada, con la finalidad de dar mayor seguridad a la travesía.
Sin embargo, esta embarcación jamás llevaría un pasajero, ya que la llegada de la Primera Guerra Mundial cambiaría definitivamente su destino, y su majestuosidad y lujo jamás sería conocido, ya que fue hundido en el Mediterráneo mientras prestaba servicios como buque hospital
Sin embargo, esta embarcación jamás llevaría un pasajero, ya que la llegada de la Primera Guerra Mundial cambiaría definitivamente su destino, y su majestuosidad y lujo jamás sería conocido, ya que fue hundido en el Mediterráneo mientras prestaba servicios como buque hospital