Cuando en 1912 hace su aparición en escena el Titanic, ella solicita ser incorporada a la tripulación del mismo. A las 23 y 40 del 14 de abril de ese año, el Titanic choca con un iceberg y comienza a hundirse, mientras ella dormía. En sus memorias ella relata de este modo como logra salvar su vida: “Me ordenaron que subiera a cubierta. De manera calmada, los pasajeros caminaban. Me reuní con otras camareras, mirando a las mujeres que abrazaban a sus esposos antes de ingresar a los botes con sus hijos.