Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Decadencia:

Las guerras santas pierden el sentido y la paz los hace sedentarios y de dedican al ocio. Además se abre la inscripción a la caballería a todos los jóvenes, dignos o no.

Pero principalmente el espíritu religioso ya no poseía su alma.

La obra de "Don Quijote de la Mancha" es un importante ejemplo, que demuestra la decadencia de la caballería. Era tal la decadencia que hasta se burlaban de ellos.
Galante:

Se produjo en los siglos a fines del XIII. Comienza a declinar la caballería. En esta época se registran poemas, juglares y relatos sobre la caballería. El caballero cambia la guerra por las pasiones amorosas con las mujeres.
Épocas de la caballería.

Heroica:

Esta fue la época de máxima expresión, la cristiandad era el fin y objeto del hombre.

Se produjo en los siglos XII y principios del XIII. La caballería se caracterizaba por ser viril, austera y conquistadora.

Esta fue la época en que el Cid vivió.
Mandamientos.

Los caballeros también poseían mandamientos inquebrantables:

1. Creer en todo lo que la iglesia enseñe y observar todos sus mandamientos.
2. Proteger a la iglesia.
3. Tendrás respeto por sus debilidades, las defenderás.
4. Amaras el país en que naciste
5. No retrocederás ante el enemigo
6. Harás a los infieles una guerra sin cuarteles. ... (ver texto completo)
* Nobleza: La nobleza es el principio de la cortesía. Y los caballeros debían así ser corteses, honrados, estimables, generosos e ilustres equitativos a todos mientras que desarrollaron y mantuvieran un carácter noble con los ideales de la caballería. Un caballero es por siempre un ejemplo a seguir.
o Lealtad: Los buenos caballeros juraban defender fervientemente sus ideales, a la Iglesia y a sus señores, ellos darían su vida por defenderlos.

El Cid bien pudo haber luchado contra el rey Alfonso y derrotarlo, pero él le era fiel y cumplió sus ordenes de destierro
Templanza: El caballero debía estar acostumbrado a comer y beber con moderación. Además el caballero debe ser moderado con sus riquezas, esto no significaba abstenerse de ellas sino, no utilizarlas vanamente. Sin templanza no se podía mantener el honor de la caballería. El caballero debía contenerse de sus apetitos sexuales.
Generosidad: La generosidad era una característica de un caballero. Para contradecir la debilidad de la avaricia, los caballeros eran tan abundantes como sus recursos permitirían. Un caballero generoso puede recorrer mejor la línea entre la misericordia y la justicia fría. El Cid repartía los bienes de las batallas ganadas y además era generoso con los enemigos derrotados Ej: El conde de Barcelona.
o Justicia: Para los caballeros era muy importante buscar la verdad sobre todo, los caballeros no buscaban su beneficio personal. La justicia sin templar por misericordia puede traer pena, sin embargo. La justicia buscada por los caballeros sin la flexión a la tentación era la utilizada por ellos.

El Cid bien pudo haber matado a los de Carrión pero prefirió que se haga un juicio y que se duelan justamente.
El Cid siempre atribuía el éxito de las batallas al coraje de sus soldados y repartía proporcionalmente las riquezas ganadas.
Humildad: los caballeros humildes eran los primeros en decir a las otras personas cuando llevaban a cabo hechos de gran heroicidad, dándoles el honor que merecen de sus buenos hechos. Y dejando o otros que los feliciten por sus propios hechos y estos los ofrece a Dios. Esta es una de las características más sobresalientes de un caballero.
Fe: Los caballeros que tenían una fuerte fe en Dios les permitía llevar a cabo toda una vida de sacrificios y tentaciones, dándoles raíces y esperanza fuertes contra los malvados del mundo.

El Cid siempre antes de una batalla, la encomendaba a Dios y sabía que de Él dependía la suerte del éxito.
Defensa: Los caballeros juraban cuando eran ascendidas, defender a sus señores y señoras, a sus familias, a su nación, a las viudas y a los huérfanos, y a la Iglesia. En la defensa de estos ideales e individuos.
Los caballeros eran capaces de enfrentarse a personas con mayor habilidad para luchar, sin medir consecuencias; Como lo hacen contra el León que se había escapado y que estaba por atacar a las hijas de Cid.
En la toma de Valencia Pedro Bermúdez, Alvarez Fañez y Muñoz Guztos luchan heroicamente contra un ejército mucho mayor que ellos.
El valor no significa ser estúpido arrogante, sino tener voluntad de hacer lo correcto. Estos personajes tenían un gran valor, capaces de pelear con gran coraje contra seres superiores que mantenían a las personas de los pueblos aterrorizados.
Ideales:

* Valor: Los caballeros deben soportar sacrificios personales para servir los ideales y a las personas necesitadas. Esto implica el elegir mantener verdad a toda costa.
El caballero era un guerrero a caballo de la Europa medievalgque servía al rey o a otro señor feudal como contrapartida habitual por la tenencia de una parcela de tierra, aunque también por dinero o como tropa mercenaria. El caballero era por lo general un hombre de noble cuna que, habiendo servido como paje y escudero, era luego ceremonialmente ascendido por sus superiores al rango de caballero. Durante la ceremonia el aspirante solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como proteger ... (ver texto completo)
Valentiniano fue el último gobernante masculino descendiente directo de Valentiniano I. Este linaje duró, con creciente debilidad, casi un siglo. El último gobernante de este linaje en el Este fue Pulqueria, esposa del emperador Marciano y prima hermana de Valentiniano. Ella murió en 453 y Marciano en 457.
Este acto no salvó a Valentiniano. No sólo fue impopular en toda Italia -que confiaba en Aecio como escudo contra los bárbaros-, sino que, para el Emperador, fue una forma de suicidio. Medio año más tarde, en marzo de 455 (1208 A. U. C.), dos hombres que antaño habían servido en la guardia personal de Aecio, hallaron finalmente la oportunidad y apuñalaron a Valentiniano hasta la muerte.
En septiembre de 454 se presentó solo ante Valentiniano, que visitaba Roma en ese momento. Aecio trataba de hacer los arreglos finales para el matrimonio de su hijo con la hija de Valentiniano que, por supuesto, era el elemento más sospechoso de la situación en lo concerniente al Emperador. Extrayendo repentinamente su espada, Valentiniano la clavó en Aecio, y ésta fue la señal para que los funcionarios de la corte rodeasen al general y lo acuchillasen.
El inepto Emperador, que había estado un cuarto de siglo en el trono y había llegado a una poco heroica edad adulta sólo gracias a las hazañas de su general, abrigaba un hondo resentimiento por haber temido a ese general. Le fastidiaba haberse visto obligado a admitir que su hija fuese prometida en matrimonio al hijo de Aecio. Como medio siglo antes había sido fácil hacer creer a su tío Honorio que Estilicón aspiraba al trono, así también ahora Valentimano III fue convencido fácilmente de que la misma acusación contra Aecio era verdadera. Y, en cierto sentido, Aecio provocó su destino por su arrogancia y el engreimiento con que ignoraba las precauciones. ... (ver texto completo)
Para la corte romana, Aecio había sido demasiado afortunado. Había triunfado sobre su rival, Bonifacio; había triunfado sobre Atila. Su ejército le era devoto y bandas de bárbaros protectores lo rodeaban por todas partes.
El gran adversario de Atila no le sobrevivió mucho tiempo.
Su imperio quedó dividido entre sus numerosos hijos y se desmembró casi inmediatamente bajo el impacto de una revuelta germana que estalló tan pronto como se difundió la noticia de la muerte de Atila. En 454, los germanos derrotaron a los hunos, y las hordas de éstos se disolvieron. El peligro había pasado.
Atila abandonó Italia y, de vuelta en su campamento bárbaro, en 453 (1206 A. U. C.) se casó de nuevo, anadiendo una esposa más a su numeroso harén. Participó en una gran fiesta, luego se retiró a su tienda y, durante la noche, murió en circunstancias misteriosas.
Según la tradición, Atila quedó desconcertado e impresionado por la firmeza de León, su imponente apariencia y la aureola del papado. Por temor reverente o por superstición, se retiró. A fin de cuentas, Alarico había muerto poco después del saco de Roma. También es posible que León acompañase sus palabras con la oferta de un generoso don en lugar de la mano de Honoria, y que el oro, tanto como el temor, persuadiesen a Atila a retirarse.
Recogiendo el desafío con firme valentía, León se dirigió al Norte para encontrar al conquistador que se aproximaba. Ambos se encontraron en 250, a orillas del río Po. Llevando sus vestimentas papales con toda su magnificencia y rodeado de toda la pompa que pudo lograr, León urgió a Atila abstenerse de atacar la ciudad sagrada del Imperio.
El prestigio de León aumentó aún más por su acción con respecto a Atila. Roma, abandonada por sus líderes politicos, sólo podía apelar a León.
León adoptó una actitud firme en todas las disputas religiosas de la época. No vaciló en actuar como el primer obispo de la Iglesia, y su opinión fue adoptada por otros. Mostró su fuerza en una severa represión de los maniqueos, que fue el comienzo del fin de su intento de competir con el cristianismo por la adhesión del populacho. (Sin embargo, el maniqueísmo no murió, sino que llevó una existencia subterránea y tuvo influencia en el desarrollo de ciertas herejías medievales, sobre todo en el sur ... (ver texto completo)
Si bien es costumbre incluir a todos los obispos de Roma, desde el mismo Pedro, entre los papas, sólo en el reinado de León el nombre de «papa» se hizo común, y por eso León es considerado por algunos como el fundador del papado.
Cuando León fue obispo de Roma, se hizo práctica corriente en Occidente limitar la palabra «Papa», con mayúscula, a él. León (y los posteriores obispos de Roma) fue el «Padre» por excelencia; era el Padre, el Papa.
La palabra «papa», que significa «padre», había sido aplicado en diversas lenguas y aún lo es («père», «padre») a los sacerdotes en general. En el Imperio Romano tardío fue aplicado a los obispos, en particular, y a los obispos importantes más particularmente aún.
Fue bajo León cuando el obispo de Roma logró por primera vez la posición indiscutida de principal eclesiástico de Occidente. El cambio de la capital occidental de Milán a Ravena había arruinado el prestigio del obispo de Milán, mientras el poder bárbaro en Galia, España y Africa había disminuido el prestigio de los obispos de esas regiones.
El único líder de Roma que podía oponerse a Atila fue el obispo de Roma, quien por entonces era León, un hombre de origen romano que había sido nombrado obispo en 440. (A causa de su historia a menudo se le llama «León el Grande»).
El avance de Atila hacia Roma no halló oposición. Como Honorio se había quedado acobardado en Ravena cuarenta años antes mientras Alarico atacaba Roma, así ahora Valentiniano III se quedó acobardado en Ravena.
Italia estaba postrada ante el avance de este bárbaro que se jactaba de que «la hierba nunca vuelve a crecer allí donde pisa mi caballo». Los eclesiásticos proclamaron que era el medio por el cual Dios castigaba a un pueblo pecador. Era «el azote de Dios».
Atila reorganizó su ejército, recuperó el aliento y, en 452, invadió Italia, usando todavía como excusa su petición de la mano de Honoria, que se había prometido a él. Puso sitio a Aquileya, ciudad del extremo septentrional del mar Adriático y después de tres meses la tomó y la destruyó. Algunos de sus habitantes, huyendo de la devastación, buscaron refugio en las lagunas cenagosas del Oeste. Este fue, según la tradición, el núcleo inicial de la que más tarde sería la famosa ciudad de Venecia.
Este dudoso asunto de Châlons impidió que Atila conquistase la Galia, pero no acabó con la amenaza de los hunos ni merece el honor de llevar el nombre de "victoria decisiva" que le otorgaron ¿pocas posteriores.
Si la victoria hubiera sido explotada hasta el fin, los hunos podían haber sido barridos y Atila muerto. Pero Aecio era aún más intrigante que general y le interesaba que los visigodos no se hicieran demasiado fuertes como resultado de la victoria sobre los hunos. Teodorico, el viejo rey visigodo e hijo de Alarico, murió en la batalla, y Aecio entrevió aquí una oportunidad favorable. Habla mantenido al hijo de Teodorico, Torismundo, como rehén para impedir que el viejo godo cambiase repentinamente de opinión con respecto al bando al que le convenía apoyar. Ahora envió al joven príncipe apresuradamente a Tolosa con su ejército para asegurarse la sucesión. Con la desaparición de los contingentes visigodos, Atila y lo que quedaba de su ejército pudieron escapar, pero Aecio podía estar seguro de que los visigodos estarían dedicados a una guerra civil. Accio tenía razón. Torismundo subió al trono, pero al año fue muerto por su hermano menor, quien a su vez se hizo coronar con el nombre de Teodorico II. ... (ver texto completo)
Aecio colocó sus propias tropas en la izquierda de la línea del frente y a los visigodos en la derecha. Los aliados más débiles fueron situados en el centro, donde, esperaba Aecio, Atila (que siempre estaba en el centro de su propia línea), lanzaría el ataque principal. Eso fue lo que ocurrió. Los hunos atacaron por el centro y avanzaron, mientras los extremos de la línea de Aecio se cerraron sobre ellos, los rodearon e hicieron estragos.
Pero ahora no era con las tribus germánicas que huían de los hunos con los que debía luchar, sino contra los mismos hunos Cuando Atila y sus hordas de hunos cruzaron el Rin en 451 (1204 A. U. C.), Aecio se vio obligado a hacer causa común con el visigodo Teodorico I. En verdad los germanos de la Galia reconocieron el tremendo peligro que se cernía sobre todos, y francos y burgundios afluyeron al ejército de Aecio.
Desde hacía una generación, la Galia había sido el escenario de la lucha entre Aecio, en representación del Emperador, y diversas tribus germánicas. Aecio había hecho prodigios. Mantuvo a los visigodos confinados en el sudoeste, a los burgundios en el sudeste, a los francos en el noreste y a los britanos en el noroeste. Grandes extensiones de la Galia central seguían siendo romanas. En verdad, puesto que Aecio obtuvo las últimas victorias que lograron los romanos en Occidente, a veces es llamado ... (ver texto completo)
Casi inmediatamente después de la subida al trono de Marciano y el rechazo del tributo, Atila se dispuso a cruzar el Rin e invadir la Galia.
Atila rechazó el desafío. ¿Para qué preocuparse por Marciano, que podía crearle problemas, cuando en el Oeste había una región dominada por un emperador débil, cortesanos pendencieros y reinos bárbaros rivales? Hay una historia según la cual Honoria, la hermana de Valentiniano III habiendo sido encarcelada por un delito, hizo llegar su anillo a Atila y lo instó a ir a Italia y reclamaría como novia suya. Esto pudo haber servido al rey huno como excusa para una invasión que de todos modos tenía planeada.
El cambio de gobierno se hizo sentir inmediatamente, pues cuando Atila envió a pedir el último pago del tributo anual, Marciano se negó a entregarlo y se declaró dispuesto a ir a la guerra.
Teodosio II murió en 450 (1203 A. U. C.) y le sucedió su hermana, Pulqueria, nieta de Teodosio I. Sintió la necesidad de un sostén masculino en medio de los males que la acosaban y se casó con Marciano (Marcianus), un tracio de humilde origen pero un capaz general.
Decidió seguir una política exterior aún más aventurera e invadió el Imperio de Oriente, hasta que fue comprado por un tributo aumentado de una tonelada de oro al año.
Después de la muerte de Bleda, en 445 (1198 A. U. C.), desapareció la influencia moderadora que ejercía éste sobre Atila, quien entonces gobernó un vasto imperio que se extendía desde el mar Caspio hasta el Rin y cubría la frontera septentrional del Imperio Romano de un extremo a otro.
Algunos de los britanos huyeron luego a la región noroccidental de la Galia, estableciéndose en lo que es ahora Bretaña.