Es muy acusado el dimofirmo sexual de la especie. De modo que los cuernos del macho son gruesos, rugosos y nudosos y normalmente tiene forma de semicírculo dirigido hacia atrás, pudiendo medir de 75 a 135 cm.; mientras que los cuernos en las hembras son mucho más reducidos en tamaño, no sobrepasa los 40 cm., son menos rugosos y más delgados y débiles. A diferencia del ciervo no se desprenden anualmente, sino que acompañan al animal durante toda su vida. La edad de ... (ver texto completo)
Principales problemáticas: La existencia de dos subespecies en la península ibérica hace muy importante el que sea totalmente desaconsejable el traslado incontrolado de ejemplares desde unas zonas a otras, para mantener la pureza de las razas. Otra problemática está motivada por la epizootias, particularmente contagiadas por el ganado doméstico. Notable fue la incidencia que tuvo la sarna en el año 1988 en la población de cabras montesas de la Sierra de Cazorla-Segura, que supuso que en tan solo ... (ver texto completo)
- Dimorfismo sexual: Además de diferenciarse por la cornamenta y tamaño (mayor el macho), este último luce también una ostensible barba en forma de perilla, la que falta en las hembras. La hembra puede confundirse con machos jóvenes.
- Otros rastros: Al carecer la cabramontes de incisivos no corta los tallos y ramas con los dientes, sino que los desgarran por el esfuerzo que produce el bocado del animal sobre la planta, la que adquiere una peculiar forma deshilachada en su corte.
- Excrementos: Varia ligeramente de aspecto y textura, en función de la dieta, aun cuando siempre aparecen agrupados al detener su marcha el animal para defecar, siendo cilíndricos y miden aproximadamente 1 cm. de ancho y 1,5 –1,8 de largo. Debe de tenerse presente que estos montones de excrementos a los pocos días, u horas de ser depositados pueden esparcirse por las pisadas del propio animal u otras especies, así como por la propia acción de los factores meteorológicos.
Huellas: Debido al borde blando interno de la pezuña, las huellas aparecen impresas marcadas únicamente el borde externo, lo que la diferencia claramente de los cérvidos que también marcan el borde interno. La medida de la huella del macho es de uno 8 cms de largo por 4-5 cms. de ancho
- Hábitats: Esencialmente rupícolas, defendiéndose bien sobretodo en media y alta montaña. En verano sube a las partes más altas y en los sitios más escarpados, descendiendo un poco en invierno, aunque sin llegar a los valles. En SierraNevada alcanza su máxima altura ibérica superando los 3.500 metros aproximadamente, mientras que en la Sierra de Baza sube en torno a los 2.200 metros
Alimentación: Esencialmente fitófaga, come todo tipo de alimentos vegetales y en invierno y época de escasez incluso cortezas y ramas. Muestra gran apetencia por la sal. Normalmente no tienen necesidades de beber agua, bastándole con el de las plantas y el rocío, aun cuando se ha comprobado que tras grandes esfuerzos como huidas, se acercan al agua a abrevar.
- Madurez sexual: La hembra a los 18 o 24 meses, pudiendo parir todos los, años hasta los 10 ó 12 años de edad. Los machos son fecundos a los 2 años aunque con difíciles posibilidades de copular.
- Duración de la lactancia: Se prolonga hasta que la hembra queda preñada de nuevo (a los 5 ó 6 meses) del alumbramiento, pero a los 7-10 días y el cabrito ya es capaz de ingerir alimento.
- Número de crías por camada: Una. A veces dos (un 20 % aprox.).
- Parto: La hembra se retira a un lugar aislado y apartado, donde da a luz, permaneciendo en compañía del cabrito durante varios días. Los cabritos a las pocas horas de nacer están en condiciones de levantarse y poder seguir a la madre.
- Época de parto: De abril a mayo.
Gestación: Unos 5 meses.
- Celo: A principios del invierno (noviembre-diciembre) en el que tiene lugar duros combates entre los machos contendientes. El celo dura unos 50 días.
Longevidad: Puede alcanzar los 20 años, pero lo normal es que sea de unos 15 años.
Aun cuando son sedentarias, en invierno realizan desplazamientos más prolongados en busca de refugio y abrigo, descendiendo hasta zonas más bajas.
Se mueve con facilidad por las paredes rocosas de increíble verticalidad, gracias a la peculiaridad de sus pezuñas, cuya superficie interna es antideslizante, lo que le evita los resbalones, mientras que las puntas de las pezuñas, que además carecen de pliegue interdigital, son muy duras y agudas, por lo que pueden agarrarse a las rocas.
Los hábitos de la especie son fundamentalmente diurnos y crepusculares. En verano pasa las horas centrales del día descansando y refugiándose del sol. Tiene el olfato, vista y oído muy desarrollado. Aunque se trata de un animal por lo general muy desconfiado del hombre, en zonas como Gredos o SierraNevada, se han habituado a la presencia humana y se aproximan con facilidad a los excursionistas.
Aun cuando se trata de una especie esencialmente polígama, de modo que un solo macho es el que fecunda a un grupo de hembras, del que se hace dueño tras enfrentarse a topetazos a sus competidores en unos espectaculares combates, los casos de poliandria en los que una hembra es fecundada por más de un macho no son raros. Durante la época de celo el macho apenas come y centra sus actividades en la apetencia sexual.
La cabramontés, habita en la península ibérica desde las altas cumbres de SierraNevada (Mulhacén 3.482 m.) hasta el nivel del mar en la zona costera que limita las provincias de Granada y Málaga (Cerro Gordo-Maro). Suele separarse en grupos de sexos que pueden superar los 30 individuos: los machos por un lado y las hembras junto con los jóvenes, por otro. En los rebaños de machos no hay cooperación ni jerarquía social, mientras que el grupo de las hembras parece estar mandado por una adulta experimentada. ... (ver texto completo)
Capra pyrenaica lusitanica (Schlegel, 1872). Se localizaba en el Sur de Galicia y Norte de Portugal, extinta desde 1890. En la Sierra de Gerés se mató el último individuo de que se tiene constancia.
Capra pyrenaica pyrenaica (Schinz, 1838). Conocida como bucardo. Se localizaba en el Pirineo y probablemente también en la cordillera Cantábrica. Esta especie se extinguió en el año 2000. La última hembra fue encontrada muerta el 6 de enero de 2000, bajo el tronco desplomado de un abeto seco, en el valle de Ordesa (Juan Manuel Seijas, 2000).
Capra pyrenaica hispanica (Schimper, 1948). La que habita nuestra zona y que se distribuye por todas las sierras paralelas al Mediterráneo peninsular, con su colonia más importante en SierraNevada.
Capra pyrenaica victoriae (Cabrera, 1911). Que ocupa las serranías centrales, de modo fundamental la Sierra de Gredos, donde se le estima una población próxima a los 10.000 ejemplares.
En la península ibérica se han descrito (Ángel Cabrera, 1911) cuatro subespecies de cabramontes que se basan en la corpulencia, distribución de las manchas negras del pelaje de los machos y longitud y sección transversal de la cornamenta:
La primera medida de protección de la especie en España, fue la creación en 1905, por el rey Alfonso XIII, del Refugio Real de Caza de la Sierra de Gredos, salvando una reducidísima población de animales, siendo especialmente a partir de 1950, cuando se establece un efectivo programa de conservación de las cabramontés a nivel nacional, con la creación de numerosas reservas y un programa de conservación, lo que no obstante no ha impedido la regresión de la especie en algunas zonas como ha ocurrido ... (ver texto completo)
La cabramontes ha sido una especie que se ha cazado desde los albores de los tiempos primitivos, como lo atestiguan las numerosas escenas de caza de cabras que representan pinturas rupestres. En la cueva de Pair-non-Pair (Francia) se ha encontrado el grabado rupestre más antiguo. Durante los períodos fríos del Pleistoceno, las montesas habitaban en los valles y zonas más cálidas, de modo que abundaban en los valles bajos de toda Europa central y meridional. Posteriormente y por la presión humana ... (ver texto completo)
La cabramontes es una especie muy antigua, estimándose que en el Plioceno (hace 7 millones de años), los caprínidos de Asia central llegaron a Europa y fue hacia la glaciación Riss cuando aparece la forma ibérica del género Capra ya diferenciada de la ibex del centro de Europa (González, 1982).