Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

# ¿Qué mejor almohada que no saber de mañana?
felicidades por los mas de 82000 eres unico chapo por ti y 82000 chin chin chin
buenos dias amigo pedro, muchas gracias por tu felicitacion
un saludo y que pases un buen dia
# ¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?
# Que llueva, que no llueva pan se coge en Orihuela.
# Que llueva en abril y mayo, aunque no llueva en todo el año.
# Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
# Que la haga el que la deshizo.
# ¿Qué haces bobo? Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
# ¿Qué hace con la moza el viejo? Hijos huérfanos.
# Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
# Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
# Que el alimento, sea nuestra mejor medicina. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# ¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
# ¡Qué dulce queda la mano al que da!.
# ¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
# Que dios le perdone si halla por donde. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Que difícil es querer tal como se es. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# ¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
El campo de batalla (hoy conocido por el nombre de Monumento Nacional de Little Bighorn) se convirtió en monumento nacional en 1886, y hasta 1991 recibió el nombre de Monumento Nacional al Campo de Batalla de Custer
“La repulsa no dará a los enemigos la victoria final... la sangre de nuestros soldados exige que estos indios sean perseguidos... (deben) someterse a la autoridad de la nación..". (Maginnis, informe del congreso, julio de 1876).
El gran campamento indio se dispersó rápidamente; un poblado de estas proporciones no podía sobrevivir, pues pronto se agotarían los pastos y se espantaría a la caza. Muchos volvieron a las agencias, pero la mayoría de los indios que no se acogieron al tratado, bajo el mando de Toro Sentado, Caballo Loco, Caballo Americano, Cuchillo Pálido y Pequeño Lobo permanecieron en el país del río Powder, sin embargo su libertad en suelo americano tenía los días contados.
No obstante, antes de las cinco, Custer y todo su ejército quedaron completamente rodeados y en menos de una hora estaban muertos. En la mañana del 27 de junio se descubrió el «Campo de batalla de Custer», que según el informe del capitán Edward S. Godfrey formaba una terrible y fantasmagórica escena. La profecía de Toro Sentado se había cumplido, la batalla de Little BigHorn no se olvidaría fácilmente.
Mientras Reno estaba en retirada, a unos seis kilómetros, Custer atacaba en el otro extremo del poblado. Igual que Reno, se enfrentaba a una masa de guerreros sioux y cheyenne, esta vez hunkpapas al mando de Gall, Oglalas y otros, al mando de Caballo Loco, y cheyenne, al mando de Hombre Blanco Domado: repelieron su carga. Al cabo de unos minutos, la Compañía L dirigida por James Calhoun quedó destrozada cuando Crow King y sus guerreros estamparon a sus caballos. Las otras cuatro compañías, C, E, ... (ver texto completo)
El ejército de Reno tuvo que retirarse a una posición defensiva; enseguida, el destacamento fue rodeado por los guerreros sioux y cheyenne y «la retirada se convirtió en la única salida para todos». « Lo que se llamó la estrategia del valle fue una práctica derrota....». Entorpecido con un laberinto de trampas que hicieron que perdiera la noción del tiempo, Custer perdió el control del mando. Su regimiento quedó fragmentado y sus hombres fueron derrotados antes de que pudieran volver a unirse. Si ... (ver texto completo)
Algunas semanas antes, durante la ceremonia de la danza del Sol en Rosebud Creek, Toro Sentado había tenido una visión terrible; predecía un gran triunfo de los sioux y la muerte de muchos soldados en el campo de batalla. Animados por la promesa de esta imagen, los hunkpapa se quedaron en su campamento. «En lugar de huir, se multiplicaron hasta que formaron un gran frente para defender su poblado.»
“... Bajo una elevada nube de polvo, vieron el centello de los cañones de nuestras armas, vieron como ondeaban nuestros estandartes, las camisas azules de nuestros soldados... El plomo silbó por encima y azotó los mástiles de los tipis. Los soldados llegaban a galope directamente al campamento Hunkpapa. Allí todo era confusión. Los ancianos gritaban sus consejos... las mujeres y los niños huyeron de los soldados de infantería y caballería... cogían a sus bebés y llamaban a sus hijos mayores... Los ... (ver texto completo)
En la batalla de Washita, en noviembre de 1868, Custer había dividido su ejército de forma similar y había atacado el poblado simultáneamente por distintos frentes, consiguiendo la máxima confusión. A las tres y cuarto Reno atacó la parte sur del gran campamento sioux cheyenne, del Hunkpapa Toro Sentado.
A las doce y cinco del domingo 25 de junio, Custer dividió su ejército en cuatro columnas y se dispuso para el ataque. El mayor Marcus Reno, con 131 hombres debía seguir los movimientos de Custer; el capitán Benteen con 113 hombres en el Sudoeste y Custer con cinco compañías (en total 215 hombres) siguieron una línea de colinas que conducía hasta el confín del poblado indio.
El séptimo de Caballería de Custer consistía en 31 oficiales, 586 soldados, 33 exploradores indios y 20 empleados y hombres de a pie. Cuando Custer se despidió, parece ser que Gibbon le interpeló: “Ahora, Custer, no seas demasiado ansioso ¡Espéranos!” Custer dio una contestación ambigua "No, no lo haré".
Ese mismo día, Mark Kellog mandó el que sería su último comunicado al New York Herald; en el explicaba el siguiente paso de la campaña: "Custer empezará a atacar con todo su destacamento en el valle de Rosebud... y perseguirá a los indios hasta que aguanten los caballos y la resistencia humana sea capaz de cumplir las órdenes... su idea es vivir y viajar como los indios; de esta forma los hombres podrán ir a donde vayan ellos. El destacamento de Gibbon ha empezado a avanzar por la desembocadura del ... (ver texto completo)
La batalla duró seis horas; sin tener que preocuparse de sus mujeres e hijos que estaban acampados a 30 km, el ejército de Caballo Loco aplicó tácticas ofensivas poco comunes y dejó prácticamente sin municiones al destacamento de Crook, con cerca de 100 muertos y heridos. Lo mas importante de todo era que Crook había sido eliminado de la estrategia de las tres columnas. Cuatro días después, en la tarde del 21 de junio, Terry Gibbon, Custer y Brisbin celebraron "un consejo de guerra para el Lejano ... (ver texto completo)
La esperada retirada de los indios impulsada por el ejército de Crook quedó frustrada por el ataque de Caballo Loco en la mañana del 17 de junio. Crook estaba acampado cerca de Rosebud con más de mil oficiales y soldados y cerca de 260 exploradores shoshon y crow. Los indios atacaron sin previo aviso: Crook estaba jugando a las cartas y sus hombres estaban tomando el desayuno.
Se formó un gran campamento de cerca de 1.500 tipis en los que se alojaban entre 12.000 y 15.000 indios (preferentemente sioux y cheyenne) a lo largo de casi cinco kilómetros a lo largo de las orillas del río Little Big Horn. El mensaje de Toro Sentado se había propagado; unas semanas antes, había invitado al poderoso e influyente jefe de los pies negros, Pies de Cuervo, de Canadá para que ”se uniera a los sioux en su lucha contra los americanos... una vez que derrotaran a los americanos y a los ... (ver texto completo)
Sin que estos tres ejércitos lo supieran, se estaba formando una de las mayores concentraciones de indios de las praderas que se pudo conocer en la historia. Se dispusieron por todo el valle del pequeño Big Horn bajo el mando del carismático Toro Sentado, de los hunkpapa, y Caballo Loco, sin duda alguna uno de los Jefes de guerra de los Oglala más distinguidos.
El 29 de mayo de 1876, el general P. H. Sheridan informó sobre la proyectada campaña al mando de Terry y Crook: “El brigadier general Terry salió de Fort Abraham Lincoln con su destacamento en dirección a la desembocadura del río Powder... la fuerza de esta columna se compone de unos 900 hombres... El general Crook saldrá de Fort Fetterman con una columna del mismo volumen. El coronel John Gibbon avanza hacia el Norte, hacia Yellowstone y al este de la desembocadura del Big Horn con un destacamento ... (ver texto completo)
La campaña de invierno del brigadier general George Crook, al mando de diez compañías de caballería y dos de infantería, que avanzó hacia el país del río Powder contra Toro Sentado y los aliados cheyenne en marzo de 1876, tuvo que ser abandonada a causa de las duras condiciones climatológicas. En cambio, la campaña de primavera, que organizó el brigadier general Alfred H. Terry fue más numerosa y estuvo mejor organizada.
En febrero de 1876 se entabló una nueva guerra contra los lakota a partir de la negativa de Toro Sentado de abandonar el país del río Powder y registrarse en una de las agencias. El propio Ulysses Grant, presidente de los Estados Unidos, fue el que dio el ultimátum: “Si no hacen caso o se niegan a irse, se dará cuenta de ellos en el departamento de guerra como indios hostiles y se enviará a las fuerzas militares para obligarles a obedecer las órdenes de la Agencia India".
El descubrimiento de oro en las cercanas montañas de Black Hills, en 1874, provocó una gran afluencia de buscadores de oro en el territorio de los indios y la respuesta de los sioux, que lanzaron ataques contra estos exploradores, dirigidos por los jefes Toro Sentado (Sitting Bull), Caballo Loco (Crazy Horse) y Gall.
La batalla de Little Bighorn, tuvo lugar el 25 de junio de 1876, en lo que hoy es Montana, entre un regimiento del VII de Caballería de Estados Unidos, dirigido por el teniente coronel George Armstrong Custer, y un grupo de guerreros sioux y cheyenes del norte.
La batalla de Little BigHorn, en la que se enfrentaron sioux y cheyennes contra las tropas americanas del general Custer, fue una gran victoria para los indios. Custer y sus hombres perecieron en menos de una hora.
Si bien se ha descrito como a veces quemaban el cadáver como sacrificio al ser sobrenatural más poderoso entre los huron, Oki (el cielo), los prisioneros sometidos al rito de la tortura eran sobre todo símbolos de la tribu representada; según la explicación reciente de un antropólogo, los prisioneros pasaban a ser «objeto de su odio y descargaban sobre ellos las frustaciones de la vida y los errores del pasado».
En 1609, Champlain describía un episodio parecido; después de la batalla de Ticoderoga, se eligió a uno de entre los prisioneros para torturarle. Los huron le arengaron con la serie de crueldades que había cometido él y los miembros de su tribu y le anunciaron que se preparara para recibir lo mismo. Le dijeron que cantara “si tenía corazón para ello”. Champlain relata que lo hizo así “pero era un canto enormemente triste”.
Los huron llevaron a Saouandanancous hasta el anciano jefe, que, al haber perdido a su hijo, le adoptó con la esperanza de que pudiera ocupar su lugar, sin embargo, el prisionero estaba condenado a morir. Le colocaron junto al fuego y tardó 12 horas en irse de este mundo. Era asombroso ver cómo sus torturadores no manifestaban signos de falta de control de sí mismos a la vez que aplicaban su tormento particular y se dirigían al prisionero con un tono amable. Igualmente extraordinario es que Saouandanancous demostró el coraje y la resistencia propias de un guerrero iroqués en los intervalos entre tortura y tortura, no sólo hablaba de los hurón que había adoptado su tribu, sino que también cantaba. Cuando finalmente murió, trocearon su cuerpo y se lo comieron. ... (ver texto completo)
La historiadora Francis Parlkman describió con gran detalle el destino de un prisionero iroqués que fue capturado por los huron durante una salvaje guerra entre ambos, entre 1648 y l650. Cuando los huron tuvieron al enemigo en su poder, le abrieron las uñas, le mordieron y cortaron los dedos que usaba para tensar el arco. A pesar de las graves infecciones, era raro que se dejara morir al prisionero antes de llegar al campamento, en este caso de hecho se aseguraron de darle bien de comer para que ... (ver texto completo)
En general, había pocas víctimas, pues los jóvenes guerreros aspiraban a realizar acciones audaces más que nada. Una vez que habían hecho algún daño y provocado alguna muerte, los atacantes se solían retirar a sus fuertes provisionales, levantados normalmente cerca del poblado del enemigo. Evitaban las batallas campales y, cuando era inminente el refuerzo de otros asentamientos, los atacantes se marchaban. Transportaban a los heridos en un cabestrillo que colocaban en la espalda de sus compañeros y, aunque era la forma más práctica de avanzar por el frondoso bosque, para el herido era tremendamente incómodo. ... (ver texto completo)
Muchas veces capturaban a las mujeres y a los niños antes de atacar el pueblo. El arma más extendida antes del contacto con los europeos era la maza con la cabeza de piedra o madera. La segunda versión era un arma formidable para el ataque a corta distancia: solía estar hecha con quiebrahacha y tenía una longitud de 60 cm, con una bola enorme en la cabeza de un diámetro de 12 a 15 cm aproximadamente, en la que tallaban normalmente la figura de un animal, quizá el emblema del tótem o el espíritu protector ... (ver texto completo)
La fiesta iba acompañada de cánticos y danzas interpretadas por los jóvenes guerreros que pronunciaban insultos contra el enemigo con promesas de victoria según iban de un extremo a otro de la casa comunal.
Antes de realizar una incursión contra el enemigo y de que se llegara a un acuerdo en el consejo, los hurones solían celebrar la fiesta de la guerra que preparaban las mujeres. Su origen (sirva también para explicar el carácter guerrero de los iroqueses) estaba atribuido en su mitología a un gigante al que encontraron los hurones en la orilla de un gran lago. Al no obtener respuesta amable a su salud, uno de ellos hirió al gigante en la frente y éste, como castigo, sembró la semilla de la discordia ... (ver texto completo)
Era bastante corriente que varios cientos de hurones asediaran un poblado iroqués, generalmente, de los seneca que vivian próximos al territorio huron. Estas incursiones solían tener lugar en verano, cuando se podian ocultar entre las hojas y hacía buen tiempo, «esta guerra tenía casi el carácter de deporte organizado», pues los hombres se acercaban despacio hasta el país del enemigo y pescaban y cazaban por el camino. Después de cruzar el lago Ontario en canoa hasta la orilla meridional, se escondían, ... (ver texto completo)
Mientras que a las mujeres y a los niños los asesinaban en el momento o los adoptaban, los hombres eran conducidos hasta los poblados. En ocasiones, los adoptaban formalmente y se les daba el nombre de un pariente fallecido, hecho que "servía para secar las lágrimas de los desconsolados”; pero normalmente se les sometía a un rito de tortura que formaba parte de la psicología iroquesa y huron, ya que las demás tribus algonquinas no lo practicaban.