Crónicas de una letra minúscula.
46. Un canto para salir de la rodera
No tiene nombre o al menos yo no he sabido encontrarlo, ni ponérselo.
Es solo una vivencia, una sensación, pero que sensación, te recarga las
pilas, te regenera, e incluso me atrevería a decir que te rejuvenece el cuerpo. No sé si el cuerpo, pero estoy seguro que sí, la mente. Te entran unas ganas nuevas de hacer, de empezar, de crear, de luchar, de sentir, en fin de vivir.
Para mí es esa lotería, lotería que pasa muchas
... (ver texto completo)