Estaba un hombre caminando por la
playa, de repente alzó los ojos al
cielo y con toda la devoción que pudo, pidió a Dios que le concediera un deseo. Dios al verlo se apiadó de él.
Pedid y se os dará, exclamó una voz desde lo alto.
Mira Dios, tengo una novia que vive en
España, yo vivo en
Mallorca y me cuesta mucho ir a verla, ¿No podrías construirme un
puente que una las islas con la península?
Eso que me pides, respondió Dios, es un trabajo muy materialista. Tendría que erguir grandes pilares
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