Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

Las gallinas se pusieron en fila para que Quiquiriquí las inspeccionara. Primero le gritó a Enriqueta:
Me llamo Quiquiriquí, y estoy aquí para meteros en cintura —cacareó muy fuerte—. Con que ya podéis iros espabilando. Es hora de levantarse y poner huevos.
Así que Bonifacia hizo su maletín y abandonó la granja. A la mañana siguiente, temprano, Enriqueta miró por la ventana y vio a un enorme y joven gallo paseándose arriba y abajo. Tenía una cresta colorada, largos y relucientes espolones y portaba bajo el ala un bastón ligero con la punta de bronce.
Luego riñó a las vacas por su aspecto adormilado. Por último visitó el gallinero, donde las gallinas estaban sentadas tranquilamente en sus nidales esperando a que Bonifacia tocara su flautín. Al ver a Bonifacia, don Cascarrabias se encolerizó: — ¡Esto es un gallinero, no un concierto! Vete, Bonifacia. No quiero veros ni a ti ni a tu flautín en esta granja nunca más. Mañana vendrá otro jefe a espabilaros! ¡Holgazanas, más que holgazanas!
Los animales andaban preocupados cuando a la mañana siguiente se presentó don Cascarrabias para inspeccionar la granja. Era un hombre delgado y feo que jamás sonreía. Llevaba unas relucientes botas y un grueso bastón. A ninguno de los animales le cayó simpático. Primero habló a los cerdos: — ¡Qué pocilga más sucia! ¡Buscad cepillos y agua y limpiadla en seguida! Luego se dirigió a los caballos: —Estáis todos demasiado gordos. Pronto os pondré en forma haciendo que tiréis de la carreta hasta el mercado.
Vaya por Dios —se dijeron los animales—. Esperemos que nos trate con amabilidad.
Tengo malas noticias —dijo el granjero Bonachón—. Lo siento, amigos, pero me he visto obligado a vender la granja. A partir de mañana trabajaréis para don Cascarrabias.
Una mañana, el granjero Bonachón reunió a todos los animales de la granja. Las gallinas se sentaron delante de los patos, y los demás animales permanecieron agrupados detrás de ellos.
Cada vez que el granjero Bonachón quería tomar un huevo para desayunar, no tenía más que asomarse a la ventana de la granja y gritar: "Toca el flautín, Bonifacia", e inmediatamente las gallinas ponían huevos.
El gallo Quiquiriqui

El granjero Bonachón tenía una granja en la que todos los animales hacían exactamente lo que les apetecía. Las vacas se paseaban por el prado y charlaban con los caballos, y los cerdos dormían muy contentos en sus pocilgas. Pero las más alegres eran las gallinas. Había cinco: Enriqueta, Filomena, la vieja tía Copete, Beatriz, que se sentía muy orgullosa porque era bonita, y Bonifacia, la jefa de las gallinas, la más menuda de todas ellas, que se aposentaba en su percha y tocaba ... (ver texto completo)
Buén fín de semana.
Parece que el tiempo mejora, jejejje.
Saludos. srs
Para los que esta tarde estén "lardeando" que lo pasen bién.

Yo hoy no prepararé la tortilla, el chorizo y el huevo, jejejeje lo he cambiado por unas "gachas" con su correspondiente carne de matanza (torreznillos, costilla, chorizo, lomo...........) y más jejejje.
Espero sobrevivir al festín.
Un saludo y mañana os contaré. rs
La propia celebración del Carnaval, fuese cual fuese el origen remoto de la palabra y de la fiesta, se convirtió en la fiesta de despedida de la carne. De ahí que se procurase gozar de ella todo lo posible en esos días; no sólo porque iban a seguir 40 días en los que la religión les iba a prohibir catar la carne, sino también para desquitarse de los largos ayunos de carne que la pobreza les imponía durante todo el año. Los términos carnestolendas (carnes que han de ser quitadas) y carnestoltas (carnes ... (ver texto completo)
Hemos olvidado ya que cuando hablamos de Cuaresma (palabra de cuyo significado son cada vez menos los que pueden dar cuenta), nos referimos a una institución que tenía que ver con el comer, más concretamente con el no comer, haciendo virtud de una necesidad, y sobre todo haciéndosela padecer a los que vivían en la abundancia, e igualándolos de ese modo con los pobres.
JUEVES LARDERO

En la sociedad occidental que ya no se plantea cómo se las compondrá para matar el hambre, sino qué tiene que hacer para darle al paladar y al estómago todos los gustos, pero sin engordar por ello, cuesta entender lo afanosos que anduvieron nuestros antepasados tras la comida, y la importancia que tuvo ésta para ellos.
Buenos días Qnk. ¿qué tal va el frío por nuestra tierra?. Las noticias dicen que lleváis unos días sufriendo temperaturas de menos o grados. ¡brrrrrrrrr qué frío chavala! ¡repelús me coge sólo de pensarlo!
Acaban de llegar mis pequeñines, así que ahora hago un descanso y luego vuelvo. Un beso
Buenos días Milagros, seguimos con el frío, y ahora esperamos lluvias.
jejeje tenemos de toooooooooooooo menos playa.
Saludos y buén día. rs
13. Escucha las críticas de la gente, no tienes que seguir todos los consejos y propuestas, solo las que tu consideres que son buenas, porque al fin y al cabo, eres tu el autor/a de la historia.
12. Envia tu cuento a una persona de confianza para que te diga sugerencias... Estudia sus propuestas y si te convencen añadelas a tu cuento. Pero sobre todo no te enfades con tus revisores por sus críticas o sugerencias.
11. Cuando hayas acabado tu historia revísala, corrige los errores y revisa que los pasos que hemos visto antes, estan bien hechos. Si tienes tiempo deja la historia descansar unos dias antes de revisarla.
10. A medida que vayas escribiendo tu cuento, querras cambiar algun personaje, algun trozo de tu cuento... son tus personajes los que eligen lo que debes hacer. Pero si tu piensas que tienes que eliminar o cambiar algo, si crees que asi tu cuento quedará mejor, hazlo.
9. A la hora de escribir tu cuento, te encontraras con diferentes posibilidades, por eso tienes que saber superarlas. Tambien has de saber, que te tienes que proponer un objetivo, cada dia hacer 1 pagina o 2 es un buen objetivo. No pasa nada si lo que escribes un dia, no te gusta y lo tiras a la basura, eso es normal, todos tenemos dias malos. Ademas eso signnificara que has estado pensando en tu cuento, y eso es bueno.
8. Si quieres atrapar al lector y que siga leyendo tu cuento, debe ser en la primera oracion o parrafo, si haces que se aburra no seguira leyendo. Debe de ser un comiezo rapido y no es preciso dar muchos detalles del escenario, ves al centro de la historia, y muestra detalles acerca de los personajes.
7. Cuando ya has terminado de idear los detalles y conflictos que quieres que tu historia contenga, ya será solamente escribir las palabras adecuadas. Es posible que pienses que no conoces bien a tus personajes, pero segun vaya pasando el tiempo, los conoceras mejor.
6. Para que la historia que quieres contar quede bien, tienes que decidir si tu cuento va estar en 1º (yo), 2º (tu) o 3º persona (el o ella). En algunas historias, es el narrador el que cuenta tu historia, y despues, aparte ya esta el diálogo y lo que tu quieras añadir.
5. Generalmente, los cuentos, no son largos, estos suelen ser de 1 pagina y como maximo 2. Normalmente no sera posible desarrollar mucho mas, porque entonces ya no seria un cuento, seria una novela o un libro. Los cuentos suelen tener un escenario, es decir, el sitio donde ocurre el conflicto, y unos cuantos personajes principales y secundarios.
4. Es fundamental que conozcas bien a los personajes de tu cuento, simplemente porque tu no puedes decir que un personaje que odia correr, se apunte a clases de atletismo. Y ademas esos datos no debes ponerlos en la historia, porque conforme los lectores van leyendo el cuento se iran dando cuenta de los gustos, miedos... que cada personaje tiene.
Bueno pues felicidades a las que se llamen Lourdes.

Hola valenciaaaaaaaaaa.
3. Un cuento normal, tiene que tener un comienzo en el que introduzcas a los lectores en tu historia. Tambien ha de tener una parte central en la que se plantee un problema o conflicto entre los personajes de tu cuento. Finalmente ha de tener un desenlace que debe ser el final o la solucion de el problema que se planteaba, en el desenlace debes intentar que el lector se quede con la idea que tu quieres expresar como final de tu cuento.
2. Muchos dias en el colegio, en el autobus... se nos ocurren ideas, estas a aveces pueden servir para escribir un cuento, por eso, te recomiendo que lleves una libreta, la grabadora del movil... para que si se te ocurre alguna idea, en un momento inesperado, que te la puedas apuntar para en otro momento recordarla.
Como escribir un cuento

Consejos para escribir cuentos:

escribir un cuento
1. Si quieres escribir un cuento, lo primero que debes hacer es leer libros, cuentos, etc... Para saber como el autor interpreta cada personaje y que problemas y casos plantea para que los lectores entiendan la historia.
-Me parece que no. Después de todo, la fruta es para comerla ¿verdad?

-Y además -añadió María- ¿no fue lo que dijiste al enterrar aquella bota vieja? ¿Te acuerdas? Nos prometiste que cenaríamos botas asadas.
Después de esto, todo el mundo se puso contento: los niños del pueblo seguían
consiguiendo zapatos gratis del árbol de la familia Martín, y a la gente de la ciudad no les importaba pagar 5 monedas por un par en la zapatería. Y todos los que querían podían comer la fruta. El único que no estaba contento era el señor Blanco; aún vendía algunos zapatos, pero ganaba menos dinero que antes.

El señor Martín le preguntó a su mujer:

- ¿Crees que estuve mal con el señor Blanco?
Al final del día, el vendedor se sentía muy contento. El señor Martin le había regalado los frutos y ahora tenía la cartera llena de dinero.

A la mañana siguiente, el señor Martín volvió al pueblo y leyó en los carteles de las zapaterías: "Zapatos Naturales Blanco - crecen como sus niños". Y debajo habían puesto unos carteles nuevos que decían: '7Grandes rebajas! ¡5 monedas el par!"
Yo pagué 500 monedas por un par para mi hijo -dijo una mujer. Alzó a su niño y les enseñó las frutas que llevaba puestas-. Mirad, por éstas pagué 500 monedas en la zapatería. ¡Y aquí las venden a 5!

- ¡Sólo cinco monedas! -gritaba el vendedor-. Hay que pelarlos y comer la pulpa, que es deliciosa. ¡Son muy buenos para hacer pasteles!

-Nunca más volveré a comprarlos en la zapatería -dijo otra mujer.
Al día siguiente, fue al pueblo en su viejo coche, con el maletero lleno de cajas de frutos de zapato. Se detuvo en la feria y habló con un vendedor. Entonces comenzó a descargar el coche. El vendedor escribió algo en un gran cartel y lo colgó en su puesto.

Pronto se juntó una muchedumbre.

- ¡Mirad!

-Frutos de zapato a 5 monedas el kilo.
María y Juan asaron los zapatos, rellenándolos con pasas de uva. Cuando sus padres volvieron de trabajar, se los sirvieron, con nata. Al señor y a la señora Martín les gustaron tanto como a los niños. Al terminar, el señor Martín dijo riendo:

- ¡Vaya! Tengo una idea magnífica y la pondré en práctica.
Juan y María ayudaron a Pepe a llevar los frutos a su abuela, y todos comieron un trozo de pastel. Era dulce y muy rico, tenía un sabor más fuerte que las manzanas y muy raro. A Juan y a María les gustó muchísimo. Al llegar a casa, recogieron algunas frutas que quedaban en el árbol de los zapatos.

-Las pondremos en el horno -dijo María-E1 año pasado aprendí a hacer manzanas asadas.
El niño, que saltó ante ellos, sonrió.

-Ya veréis... -dijo, recogiendo frutos de zapato hasta que tuvo los brazos llenos- Son del huerto. Los arrojé por encima del muro. Se los llevaré a mi abuelita, que me va a hacer otro pastel de zapato.
- ¿Un pastel?-preguntó María- No se me había ocurrido. ¿Y está bueno?

-Verás..., la cáscara es un poco dura. Pero si cocinas lo de dentro, con mucho azúcar, está muy rico. Mi abuelita hace unos pasteles estupendos con los zapatos. Ven a probarlos, si quieres.
-No sirves para los negocios, querido -dijo la señora Martín, cariñosamente- De todos modos, me alegro de que todos los niños del pueblo puedan tener zapatos gratis.

Un día, Juan y María paseaban por el campo, junto al huerto del señor Blanco. Este había construido un muro muy alto para que no entrara la gente. Sin embargo, de pronto asomó por encima del muro la cabeza de un niño. Era Pepe, un amigo de Juan y María. Con gran esfuerzo había escalado el muro.

-Hola, Pepe -dijo Juan-, ¿Qué hacías ... (ver texto completo)
En verdad, parecia que el señor Blanco se iba a hacer muy rico. Ese otoño contrató a tres mujeres para que le recolectaran los zapatos de los árboles y los clasificaran por números. Luego envolvían los zapatos en papel de seda y los guardaban en cajas para enviarlos a la ciudad, donde los venderían a buen precio.

Al mirar por la. ventana, el señor Martín vio al señor Blanco que pasaba en un coche elegantísimo.

-Nunca pensé en ganar dinero con mi árbol -le comentó a su mujer.
-Andaba el señor Blanco con mucho misterio plantando cosas en su huerto -dijo el señor Martín a su familia-. Por fin loentiendo. Plantó todos los zapatos que les dimos a sus hijos durante estos años y ahora tiene muchos árboles, el muy zorro.

-Dicen que se hará rico con ellos -exclamó la señora Martín con amargura.
Quítales los zapatos -dijo, al fin-. Tengo una idea y la pondré en práctica en cuanto pueda.

Al año siguiente, el árbol produjo frutos más grandes; pero como a los niños también les habían crecido los pies, todos encontraron zapatos de su número.

Así, año tras año, la fruta en forma de zapato crecía lo mismo que los pies de los niños.

Un buen día apareció un gran cartel en casa del señor Blanco, que ponía, con grandes letras marrones: CALZADOS BLANCO, S. A.
final del día, el árbol estaba pelado.

Una de las madres, la señora Blanco, llevó a sus trillizos y consiguió zapatos para los tres. AI llegar a casa, se los mostró a su marido y le dijo:

-Los traje gratis, del árbol del señor Martín. Mira, la cáscara es dura como el cuero, pero por dentro son muy suaves. ¿No es estupendo?

El señor Blanco contempló detenidamente los pies de sus hijos.
Pronto todo el pueblo se enteró del asombroso árbol de los zapatos y muchas mujeres vinieron al jardín, con sus niños pequeños. Algunas alzaban a los bebés para poder calzarles los zapatos y ver si les iban bien. Otras los levantaban cabeza abajo para medir la fruta con sus pies. Juan y María recogieron las que sobraban y las colocaron sobre el césped, ordenándolas por pares. Las madres que habían llegado tarde se sentaron con sus niños. Juan y María iban de aquí para allá, probando las botas, hasta ... (ver texto completo)
Un día descubrieron un par que parecía justo el número de Pedrito. María las bajó y la señora Gómez se las puso a su hijo. Le quedaban muy bien y Pedrito comenzó a caminar por el jardín.

Juan y María se lo contaron a sus padres, y el señor Martín decidió que todos los que necesitaran botas para sus hijos podían venir a recogerlas del árbol.
-Pedrito ya es grande y necesitará botas -dijo la señora Gómez-, ¿Puedo acercarme a mirarlas?

-Claro que sí. Pase y véalas con sus propios ojos.

La señora Gómez se acercó, con el bebé en brazos. Lo puso junto al árbol, cabeza abajo. Juan y María acercaron un par de frutos a sus pies.

-Aún no están maduras -dijo Juan-Vuelva mañana para ver si han crecido un poco más.

La señora Gómez volvió al día siguiente, con su bebé, pero la fruta era aún demasiado pequeña. Al final de la semana, sin ... (ver texto completo)
Era una planta bastante interesante, así que la dejaron crecer, a pesar de que acabó por ahogar los retoños del cerezo caído. Crecía muy bien; a la primavera siguiente, era casi un arbolito. En otoño, aparecieron unos frutos grisáceos. Eran muy raros: estaban llenos de bultos y tenían una forma muy curiosa.

-Ese fruto me recuerda algo -dijo la señora Martín. Entonces se dio cuenta de lo que era-. ¡Parecen botas! ¡Sí, son como unos pares de botas colgadas de los talones!

- ¡Es verdad! Parecen ... (ver texto completo)
Bueno, si crece, tendremos bota asada para comer.

Y la enterró. Ya entrada la primavera, un viento fuerte derribó el cerezo y el señor Martín fue a recoger las ramas caídas. Vio que había una planta nueva en aquel lugar. Sin embargo, no la arrancó, porque quería ver qué era. Consultó todos sus libros de jardinería, pero no encontró nada que se le pareciera.

-Jamás vi una planta como ésta -les dijo a Juan y a María.
Mira, papá ha encontrado una bota vieja -dijo María.

- ¿Qué vas a hacer con ella? -quiso saber Juan.

-Se podría enterrar aquí mismo -sugirió el señor Martín-, Dicen que si se pone un zapato viejo debajo de un cerezo crece mucho mejor.

María se rió.

- ¿Qué es lo que crecerá? ¿La bota?
El arbol de los zapatos

Juan y María miraban a su padre que cavaba en el jardín. Era un trabajo muy pesado. Después de una gran palada, se incorporó, enjugándose la frente.