Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

La sirenita, llorando de pena, afirmó con la cabeza.
- ¿Eres muda?- volvió a preguntar el príncipe.
Pero la sirenita, como se había quedado muda, no pudo responder.
- ¿Cómo te llamas? – le interrogó el príncipe.
El príncipe quiso bailar con aquella joven tan bellísima y elegante. La sirena accedió emocionada, con una angelical sonrisa.
Tal como lo suposo, los soldados centinelas, al verla tan bonita y elegante, se apartaron para abrirle paso.
- ¡Porqué no?, se dijo la sirenita. Mi traje es tan hermoso como el de esas damas que bailan en el salón.
-le dijo un conejito curioso que estaba en la puerta.
No te dejarán entrar, muchacha
La princesita-sirena bebió el brebaje de la bruja y su cola de pez desapareció para dar pasoa un par de esbeltas piernas. Luego, después de caminar entre bosques y montañas, llegó a la ciudad. Encontró que en el palacio del príncipe estaban celebrando una fiesta.
Toma este brebaje- dijo la bruja, ahora con la dulce voz que le había donado la sirena-, y verás cumplidos tus deseos.
-De acuerdo- se resignó la sirena-. Te daré mi voz a cambio de las dos piernas que me permitirán ir hasta donde está el príncipe.
-En tus ojos leerá lo que sientes, sin necesidad de palabras.
-Pero si me quitas la voz- replicó la sirenita-, ¿cómo podré hablar con el príncipe?
- ¡Bah! – interrumpió la bruja-. Todo eso no me interesa. Lo que quiero es tu voz.
Te daré lo que desees-dijo la sirenita-; todo el oro que hay en el mar, collares de perlas y de coral…
-Te ayudaré-prometió la bruja-. Conseguiré que tu cola de pez se convierta en un par de robustas piernas, pero tú, a cambio, tendrás que darme algo.
-Sí-respondió la sirenita con voz trémula.
Te has enamorado del príncipe, ¿no es cierto?
-Quisiera tener dos piernas como las princesas de la tierra.
- ¿Qué quieres de mí?
La sirenita fue hasta aquella cueva y encontró a la bruja. Ésta le preguntó con voz desafinada:
– Quizá consigas lograr su deseo-dijo un pulpo que había estado escuchando-, si haces una visita a la bruja que vive en la cueva de los acantilados.
-Si pudiera caminar por la tierra- les dijo-, iría a buscar al príncipe y no me apartaría de su lado.
Un día, no pudiendo soportar más su pena, contó a sus hermanitas lo que había sucedido.
Muchas veces subió a la superficie, en las noches de luna, pero nunca volvió a ver al príncipe.
Pero ella no les respondió. Siempre había sido silenciosa y pensativa, pero en lo sucesivo lo fue aún más. Procuró distraerse cuidando las bellísimas flores de su jardín submarino, pero se puso más triste al recordar las maravillosas flores de la tierra, el color del cielo y la caricia de la brisa.
le preguntaron curiosas sus hermanas.
- ¿Qué es lo que has visto en la superficie?
La sirenita, un poco triste por no haber recibido las gracias de su protegido, volvió de nuevo al fondo del mar y no pudo sonreir desde entonces.
La sirenita vio también que el príncipe sonreía a los que lo aclamaban y que, muy satisfecho, entró con ellos en un gran palacio blanco.
- ¡Nuestro principe se ha salvado!

-gritaron.
Cuando salió el sol, los hombres y las mujeres de la ciudad encontraron al joven en la playa. La sirena, escondida detrás de unas rocas, observó los gestos de alegría de la muchedumbre.
Procuraré mantenerlo a flote y llevarlo hasta la playa.
-Se ha desmayado- dijo la sirenita-.
La pequeña nadó hacia él y lo tomó por los cabellos, antes de que se hundiera.
El mar estaba bastante agitado y la sirenita, llena de espanto, vio cómo un barco se estrellaba contra los arrecifes. De pronto, escuchó la voz de un joven que pedía socorro.
Pero la pequeña, no pudiendo contener su impaciencia, nadó hacia la superficie sin que nadie la viera.
Entonces podréis sentaros sobre las rocas a la luz de la luna y admirar los barcos que cruzan los océanos.
– Cuando tengías quince años- le respondió su madre-.
-Mamá -preguntó un día la sirenita a su madre-, ¿cuándo podremos salir a la superficie para admirar las cosas tan bellas que hay en la tierra?
La Sirenita que acaba bien

Cuando en el fondo del mar había ciudades, palacios y vivian felices muchas sirenas, existió una, que era hermosa entre las más hermosas. Tenía 6 hermanas sirenas, que vivián con ella en un palacio, todas ellas eran felices, pero ella no sabía por qué, pero se sentía desdichada.
Espero que la merienda (aunque sea virtual) os haya gustado. jejejje
saludos. rs.

Ahhhh, y mañana que invite otro/a.
Pasos para preparar Tortitas con nata:

En un plato, mezclar la harina con la sal y la levadura.

En un bol, batir un poco los dos huevos y añadirle el aceite y la leche.

Agregar la mezcla de harina, levadura y sal y batirlo deprisa y poco tiempo.

Poner una cucharada de masa sobre una plancha caliente o sartén.

Cuando empiecen a salir burbujas, le damos la vuelta con una espátula, y la dejamos otro poco.

Deben quedar doradas.

Servir enseguida, es decir, calientes.

Se sirven con nata, caramelo, chocolate fundido o con cualquier tipo de mermelada o confitura. ... (ver texto completo)
Receta de Tortitas con nata

Ingredientes para Tortitas con nata
200 Gramos de Harina
½ Cucharadita de Sal
3 Cucharadita de Levadura
1 Cuchara sopera de Azúcar
1 Cuchara sopera de Aceite
2 Unidades de Huevo
1 Vaso de Leche fría
Milagrosssssssssssssssssssss, Justiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, Eufraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa7, que hace mucho que no vamos a merendar.

Vamos a la cocina a ver que pescamos.
Y calmada, contenta, ligera, se lanzó en seguimiento de las hijas del aire.
Claro que quiero! -gritó con alborozo la sirenita.
Se sentía tan veloz que ni siquiera los peces conseguían alcanzarla. De repente emergió del agua. ¡Qué fascinante! Veía por primera vez el cielo azul y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. El sol, que ya se había puesto en el horizonte, había dejado sobre las olas un reflejo dorado que se diluía lentamente. Las gaviotas revoloteaban por encima de Sirenita y dejaban oír sus alegres graznidos de bienvenida. “ ¡Qué hermoso es todo!” exclamó feliz, dando palmadas. Pero su asombro y admiración ... (ver texto completo)
Sirenita soñaba con el mundo de los hombres, el cual conocía a través de los relatos de sus hermanas, a quienes interrogaba durante horas para satisfacer su inagotable curiosidad cada vez que volvían de la superficie. En este tiempo, mientras esperaba salir a la superficie para conocer el universo ignorado, se ocupaba de su maravilloso jardín ornado con flores marítimas. Los caballitos de mar le hacían compañía y los delfines se le acercaban para jugar con ella; únicamente las estrellas de mar, quisquillosas, ... (ver texto completo)