Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

Al momento la pompa más grande estalló de ella surgió asustadísimo el mago más pequeño del mundo.
De pronto, ¡PLAF!, desapareció, dejando la tina vacía.
Poco después de que sucediera esto, el joven mago decidió darse un buen baño. Echó agua y jabón en una tina, se puso su gorro de baño, cogió el cepillo para frotarse la espalda y se metió en el agua llena de pompas de jabón.
El joven mago consultó libros, consiguió una olla grandísima, preparo pócimas y pócimas… y después se le ocurrió añadirle un ratón.
El niño mago

Había una vez un joven mago que no hizo caso a los consejos de los magos sabios sobre el peligro que conlleva practicar la magia con las personas, y se propuso conseguir que todo el mundo gozara de belleza.
Ya rey, el antiguo marqués nombró a su gato gran chambelán, que es, después de sus majestades, quien más manda en el reino.

Fin
Y así fue: el gato con botas, con su ingenio, consiguió hacer de su amo todo un príncipe.
Felices y contentos regresaron todos a palacio, donde el monarca decidió casarle con su única hija, la princesa Florlinda.
Al rey le faltó tiempo para reaccionar y mandar a sus servidores que vistieran con los más ricos ropajes al marqués de Carabás.
- ¡Ayuda! ¡Mi señor el marqués de carabás ha sido asaltado por unos ladrones! ¡Han aprovechado que se estaba bañando y le han robado hasta la ropa!
Cuando vio que aparecía el carruaje, el gato salió de su escondite gritando:
El gato sabía que era costumbre del rey pasar todos los días a las doce en punto de la mañana en su carroza por el puente que 0había sobre el río.
Hoy a las doce en punto debes meterte en el río y estarte calladito. El chico no entendía nada, pero obedeció.
-Sigue mis instrucciones.
- ¿Y cómo un pobre como yo podría casarse con una princesa?
-Amo –le dijo un día el gato con botas a su dueño-, de bes casarte con la hija del rey.
- ¡El marques de carabás! –respondió con orgullo el gato.
- ¿cómo has dicho que se llama tu amo?
Al monarca le parecía increíble lo bien que se expresaba un gato.
Después, se presentó ante el rey. –Majestad –le informó el gato-, mi amo os envía este conejo, uno de los miles que hay en sus campos.
Con un saco y una zanahoria el gato preparó una trampa y cogió un conejo gordo y orondo
Si consigues unas botas y un sombrero para mí –le dijo un día el gato a su sorprendido dueño-, verás en poco tiempo todas las cosas que yo puedo hacer por ti.
El gato con botas – corto

El hijo pequeño de un molinero se lamentaba de su suerte, pues además de haberse quedado sin padre, por toda herencia había recibido un gato gris.
Boquiabierto, el diablo, perdón, el dragón, hubo de asumir su derrota. No comprendía cómo aquellos seres terrenales lo habían derrotado… Y así lo manifestó, con gritos y llantos. Así y todo, fiel a su palabra, dejó partir a los tres soldados, los cuales mantuvieron su látigo de la riqueza. Y, después de más de siete años de vaivenes, los pobres militares pudieron vivir en normalidad, en paz y en libertad. Como cualquiera debiera vivir en un mundo que se precie justo.
Como podéis imaginar, los tres soldados, gracias a la intromisión del más valiente en la casa de la abuela del dragón, se sabían las respuestas de antemano. Las cuales, para saciar la curiosidad del lector, antes se han descrito.
No cabía en sí de incredulidad el diablo dragón, y pensaba que todavía tenía las de ganar, e interrogó al último soldado: - ¡Wooo! ¡Me sorprendéis! Pero estoy seguro que no sabéis, ¿qué se empleará cómo cáliz del vino que se degustará? Este soldado no tenía ninguna duda, y con decisión sentenció: -La pezuña de un caballo viejo, usaremos como copa de vino en el festejo.
Recordando el pacto, les mostró las firmas que siete años atrás habían dispuesto. Tras ello, enunció el acertijo, empezando por el primer soldado: - ¿Qué tipo de carne asada se servirá en el banquete? El primer soldado, titubeante, espetó: -En el Mar del Norte yace un pez perro muerto, cuya carne asada es, estoy en lo cierto.
El dragón hubo de admitir el acierto: - ¡Hmmm! Interesante. Prosigamos – y se dirigió al segundo de los soldados -, ¿y qué cubierto se empleará? El soldado, seguro pero inquieto, ... (ver texto completo)
Cuando uno es feliz, el tiempo rápido pasa, y se le escapa de las manos. Así le ocurrió a nuestros tres soldados, pues en un abrir y cerrar de ojos los siete años se habían consumido. Y dos de ellos se habían consumido con ellos, pues sólo de imaginarse su destino se tornaba lúgubre y taciturno su espíritu.
En una ocasión, los tres se toparon con una extraña anciana, quien les propinó un misterioso consejo: “atravesando el bosque, os encontraréis con una curiosa roca caída, que no es más que un ... (ver texto completo)
Y vaya si lo hicieron, pues sus latigazos en oro se tornaron, y viajaron por el mundo, y se diseñaron vestidos a su medida. Así es como se olvidaron de la condición que aquel monstruo les había impuesto: tras los siete años, si no habían adivinado un acertijo, seguirían siendo su posesión; en caso de resolverlo, serían liberados látigo en mano.
A punto de perder los nervios, la suerte los encontró nuevamente, y un dragón sobrevoló la plantación de maíz, ofreciéndoles la salvación. Es obvio que el precio no era gratuito, y el dragón les pidió a cambió sus servicios por siete años. También está claro que los soldados aceptaron sin pensarlo, puesto que no veían otra vía de escape a su desesperanza.
El problema surge si os descubrimos que el dragón realmente era el diablo en sí mismo. Éste les hizo entrega a los soldados de un látigo, para ... (ver texto completo)
Allí se escondieron, y malvivieron, alimentándose sólo de maíz, haciendo tiempo hasta que el ejército al que pertenecían marchase lejos… pero esto jamás ocurrió, y los tres soldados pronto hallaron la desesperación por encontrarse en tan oscuro dilema: entregarse y ser ejecutados por deserción, o fallecer de hambre en el maizal.
El diablo y su abuela

Existen tiempos de paz y prosperidad, pero también otras épocas repletas de convulsión, matanza y sangre. No depende de nosotros decidir en cuál de ellas vivir. Los Reinos, de tanto en cuando, entran en guerra, y la mayoría de recursos son desviados para su defensa y ataque. De esta guisa, es normal que no toda la población esté descontenta, y los conflictos siempre traen consigo miserias.
Así pues, érase un Reino en guerra, cuyos soldados siquiera cobraban un salario digno ... (ver texto completo)
Buena Semana Santa 2016.
Ten piedad de mí, oh Dios, por tu gran bondad

De acuerdo con la multitud de tus piedades, elimina todas mis ofensas.
Lávame más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: que seas reconocido justo en tu palabra, y claro cuando sea juzgado.
He aquí, yo nací en iniquidad, y en el pecado de mi madre fui concebido.
Pero he aquí, que requieres la verdad en lo íntimo, ... (ver texto completo)
Fuiste inocente cordero
que, cabalgando con la cruz,
te insultaban y te azotaban,
y, ya casi sin aliento,
un hombre te ayudaba.

Las piedras que había en el suelo
a Jesús paso le daban,
con sus pies ensangrentados,
todos llenitos de llagas, ... (ver texto completo)
En tus espaldas te azotaban,
y en la cara te escupían,
caminando con la Cruz,
con dolor tú lo sufrías.

Los judíos azotaban
a nuestro Padre Jesús,
y, después lo atormentaban,
y lo cargaban con la Cruz.
... (ver texto completo)
Una pesada cruz
en tus hombros te cargaron,
y te escupen en la cara
esos judíos malvados.

Una divina saeta
un saetero cantaba,
y era tanta su emoción,
que Jesús lo escuchaba
y lloraba de dolor. ... (ver texto completo)
Sin aliento y sin fuerzas,
le están sangrando los pies,
llevadlo pasito a paso,
que no se vaya a caer.

Te quemaron sin piedad,
Padre Jesús Nazareno,
y resurgiste otra vez
de aquella bendita imagen
que no volveremos a ver.

Aquel rostro tan hermoso,
y aquel cutis tan divino,
con su mirada tan fija,
y unas manos tan bellas
que tenía aquel Jesús...

Que quemaron tu figura
unos verdugos malvados;
no tuvieron compasión
aquellos hombres envenenados;
no tuvieron compasión
de quemar tu sagrada imagen,
siendo tú el hijo de Dios.

Caminando va Jesús
y las fuerzas le faltaban,
y los verdugos judíos
con mas saña lo azotaban.

Una Cruz larga y pesada
a Jesús le entregaban,
y, con fatiga y dolor,
solo, solito, solo,
al Calvario se marchó. ... (ver texto completo)
* A JESÚS NAZARENO
En la Capilla de Jesús
de la iglesia del Convento,
abre las puertas, Señor,
que, de rodillas, te pido
que me des tu bendición.

Ya se abren todas las puertas
de nuestro convento chiquito,
que va a salir a la calle ... (ver texto completo)
El diablo, al verse engañado por segunda vez comenzó a gritar, y tanto fue su enfado que los ojos se le pusieron rojos y un humo negro empezó a brotar de su espalda. Sin duda alguna, el jovenzuelo había sido más listo que él y por tanto le correspondía todo el tesoro de piedras preciosas y joyas de oro escondidas bajo la tierra de la granja. Cumpliendo lo prometido, el diablo le entregó su recompensa y se marchó disgustado para nunca volver a la granja.
– Pues así será, demonio. Como podrás comprobar, todas estas verduras son mías porque han crecido sobre la tierra, así que no te queda otra que llevarte las raíces de las plantas.
– Aquí estoy nuevamente. Vengo a llevarme lo que me pertenece.
Y entre gritos y lamentos, la temible criatura se alejó a toda velocidad. Pero el campesino joven era muy astuto, y nuevamente volvió a sembrar todo el campo, pero esta vez, decidió cultivar calabazas, cebollas y pepinos. Al cabo del tiempo, y como había prometido, el diablo regreso a visitar al chico.
– ¡No puede ser! ¡Maldito pícaro! – gruñó furiosamente – Pero no te vas a salir con la tuya. Esta vez vendré dentro de un año a buscar todo lo que nazca bajo la tierra y tú te quedarás entonces con todo lo que crezca de la tierra hacia arriba.
El diablo reventó de furia y comenzó a dar golpes bruscos contra el suelo.
– Pues bien poco te llevarás, pues he plantado zanahorias, rábanos y remolachas que crecen de la tierra hacia abajo, así que tendrás que conformarte solamente con las hierbas.
– Hola bribón, vengo a que cumplas tu parte del trato. Dame lo que me pertenece – exclamó el diablo entre sonrisas pícaras.
Sin pensarlo dos veces el diablo aceptó, y se marchó a toda velocidad hasta perderse en la lejanía. El tiempo pasó como una hoja en el viento, y el muchacho se dedicó a sembrar zanahorias, rábanos y remolachas, pues como él bien sabía, son verduras que crecen bajo la tierra. Al cumplirse un año exactamente, una soleada mañana apareció el diablo.
– Lo que tú digas, bicho. Pero para evitar confusiones, tú te llevarás todo lo que crezca de la tierra hacia arriba, mientras yo me quedaré con lo que nazca de la tierra hacia abajo.
– Pues no. Simplemente vendré dentro de un año exactamente y me llevaré todo lo que hayas cultivado en tu granja. ¿Aceptas?